Estudios por contraste

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–¿Qué son los contrastes de uso en radiología?

–Apenas en el inicio del uso de los rayos X para el diagnóstico médico, en los primeros años del siglo XX, comenzó la utilización de los “medios de contraste” para poder reproducir en las imágenes partes del cuerpo u órganos no visibles en las radiografías simples, como por ejemplo el estómago, el intestino o las arterias. Se utilizaron entonces diferentes substancias químicas, algunas de ellas por vía oral, y otras para inyección por vía venosa o arterial. Las primeras no se absorben, y su uso no es peligroso, pero las segundas, inyectables, pueden causar reacciones adversas. Nos referimos a contrastes, que contienen sales de yodo.

–¿Y se siguen utilizando estos contrastes, a pesar de ser peligrosos?

–Sí, y podemos decir que cada vez más. El uso casi obligado de la tomografía computada, en el diagnóstico de muchas enfermedades, ha aumentado también el de los contrastes yodados por vía endovenosa, pues la mayoría de las veces es indispensable para descubrir las enfermedades. Además, se utilizan ampliamente en los estudios vasculares cardiacos y cerebrales. Se calcula que en EE.UU. se practican más de 15.000.000 de estudios contrastados por año, algo así como 40.000 contrastaciones por día. Pero debemos aclarar que los contrastes son hoy en día mucho menos peligrosos, pues han mejorado sus fórmulas químicas. Utilizamos los contrastes no iónicos o de bajo peso osmolar, algo más caros, pero causan menos reacciones adversas. En muchos servicios de diagnóstico ya usamos solamente contrastes de bajo peso molecular.

–¿Qué clase de reacciones adversas pueden esperarse?

–Hay varios tipos de ellas, algunas poco graves y otras que ponen incluso la vida en peligro. Pueden ser prevenibles y otras imprevisibles. Sabemos por ejemplo que un paciente diabético o hipertenso puede tener insuficiencia renal u otra enfermedad preexistente, en ese caso se investigan las condiciones del paciente y no usamos contraste para evitar la toxicidad vascular que puede empeorar su enfermedad de fondo. Las reacciones seudoalérgicas o anafilactoideas, como su nombre lo dice, parecen alérgicas por sus manifestaciones, aunque realmente no lo sean. Pueden ser leves, moderadas o graves. Van de un pequeño enrojecimiento de la cara en las leves, que no necesita ningún tratamiento, a cuadros respiratorios severos, descompensación cardiorrespiratoria o shock, que necesitan tratamiento urgente e internación.

–¿Con qué frecuencia se observan estas reacciones?

–El 99% de las reacciones son leves, y solo una reacción de cada 100.000 o de cada 1.000.000 (según diferentes autores) son graves. Estos números son menores hoy, con el uso de los contrastes de menor osmolaridad.

(*) Presidente de la Sociedad Paraguaya de Radiología y director médico del Instituto Codas Thompson.