-Llevar un buen hábito de vida desde pequeños, es decir, comer saludablemente y evitar las comidas denominadas comúnmente “chatarras”. Esto debe desarrollarse desde el hogar y complementarse en la escuela.
-Hacer actividad física diariamente.
-Chequeo médico por lo menos una vez al año, más aún sabiendo que existen factores de riesgo.
-Tratarse, ser disciplinados, hacer regularmente lo que su médico le indica, saber que el tratamiento es de por vida, pues un control irregular lo llevará a tener complicaciones con los años.
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-Recuerde que un control excelente permite una buena calidad de vida y evita las complicaciones; con esto se desvía la evolución natural de la enfermedad y el paciente no tiene por qué fallecer de causas cardiovasculares.
-Los factores de riesgo tienen carácter genético y no se curan, pero con la disciplina del paciente en el cambio saludable de sus hábitos y la medicación adecuada puede llevar una vida normal.
Tratamiento
“Se basa en dos parámetros, el control de todos los factores de riesgo y mantenerlos dentro de los parámetros ideales para decir que el paciente está bien controlado”.
“En este campo, un 90% está en manos del paciente, con su voluntad y disciplina, y la concientización de que el tratamiento es de por vida”.
Indica la profesional que el tratamiento medicamentoso puede atenuar o hacer que el paciente no vuelva a presentar síntomas de angina de pecho, esto depende de la severidad de la enfermedad, si la misma persiste o inclusive empeora, deberá ser sometido a estudios cardiológicos más específicos y finalmente llegar al cateterismo cardíaco.
Diagnóstico
“Lo importante es realizar el diagnóstico y tratarlo antes de llegar al infarto agudo de miocardio o deterioro progresivo de la función cardíaca, inclusive la muerte súbita”, finalizó.
