Infecciones vaginales

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La doctora Olga González, ginecóloga, orienta sobre las infecciones en las mujeres.

–¿Cuáles son las infecciones vaginales comunes en el verano?

–Las infecciones vaginales que se presentan en el verano son debidas a las altas temperaturas, que generan calor en la zona genital, aunque la falta de higiene incrementa la instalación de las infecciones.

Existen varios microorganismos que podrían ser causantes de infecciones vaginales. Al respecto, existen microorganismos “buenos” y “malos”. Los buenos son aquellos que forman parte de la flora normal de la vagina, y los malos son causantes de las infecciones referidas.

Estos microorganismos pueden ser bacterias, hongos o parásitos, comúnmente. Cuando la infección vaginal  está instalada, es porque se rompe el equilibrio entre microorganismos buenos y malos, lo cual da lugar a que estos últimos desarrollen y generen diversos problemas.

–¿A qué se denomina Cándida albincans?

–Candida albicans es un hongo que se encuentra en la cavidad oral, en el tracto gastrointestinal y en la vagina. Tiene un rol relevante en la digestión de los azúcares, mediante el proceso de la fermentación.

–¿A quiénes afecta?

–Candida albicans es un hongo y, como la mayoría de ellos, su temperatura óptima es de 37 °C (temperatura corporal) para su supervivencia. Necesita humedad; así que las zonas preferidas para habitar son las mucosas, la piel y las uñas. Por esta razón, es frecuente encontrarla en cepillos de diente, cosméticos, crema de manos o ropas. El hombre es el mayor reservorio; normalmente se encuentra en la piel, estómago, colon, recto, boca y garganta de individuos sanos.

–¿Cómo se diagnostica?

–Las formas más fáciles y comunes de diagnosticar Candida albicans es por los antecedentes de la enfermedad del paciente, la clínica y el estudio laboratorial de frotis y cultivo de secreción vaginal. Estudios más complejos destacan pruebas para detectar anticuerpos antimicelios y la técnica de inmunofluorescencia indirecta.

El tratamiento

–Un abordaje global del problema debe, en primer lugar, dirigirse hacia su prevención mediante la actuación sobre los factores predisponentes y coadyuvantes. En cuanto al tratamiento médico, se indican medicamentos en pareja con antimicóticos, tanto por vía oral como local, por el tiempo requerido.