El Dr. Fretes Ramírez señaló que con los golpes “el tejido nervioso se lesiona y una neurona se destruye, en ese lugar se forma una cicatriz, un tejido conectivo fibroso como el que tenemos debajo de la piel y ese tejido esta formado por este tipo de proteínas -TDP-43-. Son las presentes en esas lesiones a mediano y a largo plazo. El problema es que una neurona se destruye y se destruye la neurona conectada a ella. Al no funcionar un centro, el centro que estaba dirigido y controlado también se destruye”.
Por otro lado, esas proteínas se pueden extender dentro del sistema nervioso central. Hay dos consecuencias, una es la directa que funciona como una red, no funciona este punto, y el otro comienza a atrofiarse y degenerar.
Por otra parte, la presencia de la proteína hace que la función de las otras neuronas también sea más dificultosa.
Ahora se está descubriendo el mecanismo, y se van a empezar a investigar qué tipo de medicación darle a los pacientes. Sin lugar a dudas lo mejor es prevenir porque el mal del boxeador tiene ya lesiones irreversibles. Es una cascada degenerativa, y por otro lado ante la presencia de pequeñas lesiones empezar a tratarlas. La tendencia es hacia anticuerpos naturales que vuelvan a destruir a esas proteínas, llamados anticuerpos monoclonales, son terapias modernas.