La Dra. Mirian Ortigoza, pediatra, indica que “solo hay beneficios con la lactancia materna, por eso considero importante remarcar que los bebés que toman leche de fórmula dejan de recibirlos y están expuestos a mayor morbimortalidad, generando un costo social, económico y ambiental no despreciable”.
También menciona que “los bebés alimentados con fórmula son más susceptibles a las intolerancias alimentarias, en especial a la leche de vaca, al cólico del lactante, al estreñimiento, al reflujo gastroesofágico, a infecciones respiratorias más graves que ameritan hospitalización, diarreas, otitis media aguda, infección urinaria. Otro dato da cuenta de un estudio de factores de riesgo para el maltrato infantil donde se identificó que si no ha sido amamantado hay un incremento en el riesgo –en mayor proporción– que el ser hijo o hija de madre joven, pobre o bebedora”, señala la profesional.
Afirma también que “la Unicef calcula que un millón y medio de niños mueren cada año en el mundo por falta de lactancia materna. Se trata por lo tanto de un problema de salud pública, que exige la puesta en marcha de medidas de promoción y apoyo urgentes, que carece del respaldo suficiente de las autoridades y de los profesionales de la salud, de nuestro país”.
El ejemplo que menciona lo comprueba: “si una nueva vacuna estuviera disponible para prevenir un millón de muertes de niños, y además fuera barata, segura, administrada oralmente, y no necesitara de una cadena de frío, se convertiría en un imperativo de salud pública. La lactancia materna puede hacer todo eso y más, pero necesita de una ‘cadena caliente’ de ayuda, es decir, de un cuidado adecuado para que las madres refuercen su confianza, para mostrarles cómo hacerlo y evitar prácticas nocivas. Si esta cadena se ha perdido o es inexistente, entonces deben encargarse de ello los servicios de salud”, reitera.
La Organización Mundial de la Salud indica que todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud. Recuerda que el calostro (la leche amarillenta y espesa que se produce al final del embarazo) es el alimento perfecto para el recién nacido, desde la primera hora de vida.
