Molestias estomacales

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El estómago es un órgano muscular en forma de bolsa que se encuentra entre el esófago y el intestino delgado. En él comienza la digestión de las proteínas.

–¿Qué función desempeña el estómago?   

 –El estómago cumple  tres funciones: almacena la comida deglutida; mezcla la comida con los ácidos gástricos y luego envía la mezcla hacia el intestino delgado. La mucosa que tapiza el estómago posee glándulas que secretan el jugo gástrico. Este jugo está constituido principalmente por agua, ácido clorhídrico y enzimas: la principal función del estómago es la digestión de proteínas por la acción de enzimas denominadas proteolíticas como la pepsina. A la salida del estómago existe el esfínter pilórico, cuya función es dejar paso a las sustancias pequeñas que abandonan el estómago e impedir el paso a las partículas grandes que son impulsadas de forma retrógrada para que continúe su digestión.   
  
–¿Cuáles son las principales afecciones del estómago?  

–Todos alguna vez sufrimos de algún trastorno en el estómago. Las digestiones difíciles o dispepsia y la acidez son problemas comunes. Muchas veces es posible aliviar algunos de estos problemas gástricos con simples cambios en el estilo de vida o de la dieta.   

–¿Cuándo acudir al gastroenterólogo?   

–Si tiene algunos de los siguientes síntomas, es imprescindible acudir a un médico: presencia de sangre en las heces o de heces de color negro; dolor abdominal severo o persistente, acidez que no mejora con los antiácidos, pérdida de peso no intencional, vómitos o diarrea persistentes, cambios en el hábito defecatorio. Probablemente la causa más frecuente de consulta a un médico gastroenterólogo sea la sensación de ardor o acidez en el estómago. El estómago tiene una alta concentración de ácido clorhídrico, que en condiciones normales no lo sentimos. Se siente el ácido en dos formas: acidez o una sensación de quemazón que se inicia en la boca del estómago y luego va subiendo hasta llegar a la garganta cuando existe un escape o reflujo del mismo hacia el esófago (reflujo gastro-esofágico). Dolor quemante cuando existe una inflamación o pérdida de sustancia de la mucosa gástrica como ocurre en los casos de gastritis o de úlcera gástrica duodenal.   
   
–¿En qué consiste el reflujo gastroesofágico?   

–Se produce por el bajo tono del esfínter esofágico inferior o cardias que se sitúa entre el esófago y el estómago o por un desplazamiento del mismo hacia el tórax, lo cual se conoce como hernia hiatal. Hay ciertas cosas que pueden incrementar la acidez: fumar, la cafeína, el alcohol, los cítricos, el chocolate, los productos del tomate. Otros son  las mentas, la grasa, la cebolla, la comida picante y las aspirinas y antiinflamatorios, y en nuestro país el excesivo consumo de productos con almidón y maíz. Por lo general la quemazón surge una hora después de haber comido y puede extenderse por varias más. Hay casos en que el ardor se acompaña de regurgitación, es decir, del regreso de líquidos o comida a la garganta, en especial, cuando la persona se inclina o se recuesta.

¿Cómo se diagnostica?

- El diagnóstico se basa en los síntomas que refiere el paciente y los hallazgos, tras la realización de endoscopia, de una inflamación de la mucosa. Las diferentes pruebas diagnósticas incluyen: análisis de sangre que puede mostrar anemia, detección de sangre en heces (por si hay sangrado digestivo). La prueba diagnóstica que confirma la gastritis es la realización de una endoscopia, es decir, la introducción de un tubo flexible por la boca que permite visualizar directamente la mucosa gástrica y el grado de inflamación.

Además se puede tomar muestras de la mucosa (biopsia) principalmente para la determinación del Helicobater pylori. El tratamiento dependerá de la causa. Algunas gastritis pueden curarse  espontáneamente. Se deben eliminar todos aquellos posibles factores de riesgo. En el caso que sea necesario se debe interrumpir el uso de fármacos antiinflamatorios así como otros factores agravantes (alcohol, tabaco, café y bebidas con cafeína). Se indica de forma general el tratamiento con fármacos para neutralizar el ácido del estómago o disminuir su producción y así eliminar los síntomas y favorecer su curación. Los fármacos habitualmente empleados son los antiácidos y protectores gástricos, los antagonistas de los receptores H2 o los inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol o el esomeprazol.

La gastritis  

Es un problema médico frecuente. Se define como una inflamación de la mucosa o revestimiento interno del estómago. Según su duración en el tiempo puede ser una gastritis aguda (se presenta de forma rápida y se soluciona en unos días) o crónica (persiste en el tiempo).   

La gastritis aguda suele asociarse a situaciones de estrés, consumo de alcohol en exceso y a fármacos (como antiinflamatorios, aspirina en dosis alta y corticoides). Las gastritis crónica se asocia preferentemente a la infección por una bacteria denominada Helicobacter pylori.   

La úlcera gastroduodenal   
   
-Una úlcera péptica gástrica o duodenal es una pérdida de sustancia, una erosión o una herida en forma de llaga en la mucosa del estómago (úlcera gástrica) o en la parte superior del intestino delgado, llamado duodeno (úlcera duodenal). Existe una clara relación entre la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori y la aparición de la úlcera duodenal y la úlcera gástrica. Una persona infectada por esta bacteria tiene mayor riesgo de desarrollar una enfermedad ulcerosa a lo largo de su vida. No todos los pacientes con úlcera tienen una infección por Helicobacter pylori, pero sí se da en un gran porcentaje. La forma de tornillo del H. pylori le permite penetrar en la membrana mucosa del estómago o el duodeno para poder adherirse, produciendo una serie de toxinas que inflaman y dañan la mucosa. Las úlceras también pueden aparecer en relación con el consumo de medicamentos como corticosteroides, antiinflamatorios y aspirina a dosis altas. El tabaco puede ser un factor predisponente y retardar la cicatrización de la úlcera.   
  
–¿Qué síntomas presentan?   

–Tanto la gastritis como las úlceras se  manifiestan por una variedad de síntomas digestivos,  los más comunes son las molestias digestivas tipo plenitud o pesadez (término que se conoce como dispepsia) o el dolor quemante en la parte alta del abdomen, generalmente nocturno, y que mejora con la ingesta de alimentos alcalinos como la leche. La variedad de síntomas pueden incluir náuseas, ardor, vómitos, sensación de plenitud, hinchazón, eructos y disminución del apetito.

 

 ¿Cómo se diagnostica?

 

- El diagnóstico se basa en los síntomas que refiere el paciente y los hallazgos, tras la realización de endoscopia, de una inflamación de la mucosa. Las diferentes pruebas diagnósticas incluyen: análisis de sangre que puede mostrar anemia, detección de sangre en heces (por si hay sangrado digestivo). La prueba diagnóstica que confirma la gastritis es la realización de una endoscopia, es decir, la introducción de un tubo flexible por la boca que permite visualizar directamente la mucosa gástrica y el grado de inflamación.

Además se puede tomar muestras de la mucosa (biopsia) principalmente para la determinación del Helicobater pylori. El tratamiento dependerá de la causa. Algunas gastritis pueden curarse  espontáneamente. Se deben eliminar todos aquellos posibles factores de riesgo. En el caso que sea necesario se debe interrumpir el uso de fármacos antiinflamatorios así como otros factores agravantes (alcohol, tabaco, café y bebidas con cafeína). Se indica de forma general el tratamiento con fármacos para neutralizar el ácido del estómago o disminuir su producción y así eliminar los síntomas y favorecer su curación. Los fármacos habitualmente empleados son los antiácidos y protectores gástricos, los antagonistas de los receptores H2 o los inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol o el esomeprazol.