Tatuajes en el cuerpo

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Los tatuajes de carácter permanente cubren parte de la piel, pueden ser imágenes tribales, góticas o de flores. Pero ¿son inofensivos o tendrán consecuencias?

Es relativamente peligroso hacerse un tatuaje si no se valoran los riesgos ni se siguen las medidas preventivas y de seguridad higiénica. Los problemas más frecuentes son las infecciones cutáneas, las víricas, alergias, también las cicatrices hipertróficas y queloideas, según la doctora Romy Giardina, dermatóloga.

“Las infecciones se producen por falta de higiene, tanto del personal como del profesional que realiza el tatuaje, así como del material empleado o de la limpieza posterior”.

La profesional expresa que los tatuajes son responsables de numerosas reacciones alérgicas. “La tinta roja es la más peligrosa porque contiene óxidos de hierro y pigmentos orgánicos de madera de sándalo que al introducirse en la dermis provocan una reacción que afecta paulatinamente la zona del tatuaje. También hay alérgenos en los azules y negros, con tinta china y carbón que contienen parafenilendiamina; los verdes, dicromato potásico y, el marrón, hidrato férrico. Es recomendable realizar una prueba de alergia de aquellos componentes que se emplearán en el tatuaje”.

“Los que no son permanentes causan menos problemas de infección, pero no están exentos de causar problemas de alergia. Las medidas de precaución deben ser extremas en cuanto a la higiene del local, la esterilización de los materiales que serán utilizados, y de la zona a realizar el tatuaje”.

Giardina refiere que se debe tener en cuenta que la parte alta de la espalda, el escote, los brazos, son más susceptibles de formación de cicatrices queloideas.

Su eliminación

“Con varias sesiones de láser, se puede eliminar tatuajes de diferentes tamaños”.