JUAN E. O’LEARY (Marti Bogado Villalba, corresponsal). El último accidente ocurrido el pasado 27 de setiembre, cuando la embarcación “Norma Eliza”, propiedad de Norma de Ocampos y al servicio de la Cooperativa Pakova Poty, se inclinó a escasos 30 metros de la costa, dejó al descubierto varias precariedades del servicio de balsa que se presta en el río Yguazú.
Durante el operativo de rescate, el fiscal Delio González señaló que una de las irregularidades es la falta de salvavidas para los pasajeros, quienes en caso de accidente en medio del cauce se verán librados a su suerte.
Otra de las falencias señaladas por el agente fiscal es que no existe un control de la carga que transportan las embarcaciones. La que se hundió tenía una capacidad de 35.000 kilos, pero estaba llevando el doble de carga, lo que motivó la caída de los vehículos. Tampoco existe un control de la cantidad de personas que suben a las embarcaciones y mucho menos un listado de pasajeros. Los atracadero también son sumamente precarios y no garantizan seguridad a los usuarios.
Las balsas son de vital importancia para los habitantes de Tembiaporã, ya que es el único medio de salida para la producción de la zona. De la misma forma, es el único medio para que los distribuidores puedan llegar hasta el lugar, sin necesidad de dar largos rodeos. A través del cruce del embalse, el distrito solo queda a unos 9 kilómetros de la Ruta VII . Otra vía para llegar a la Ruta VII es a través de un tramo de unos cien kilómetros de camino de tierra, cruzando Nueva Toledo y Raúl Arsenio Oviedo para salir al distrito de J. Eulogio Estigarribia. González manifestó que se requiere de un mayor control del servicio para evitar accidentes fatales y sobre todo para incentivar la economía.
