JUAN LEÓN MALLORQUÍN (Sara Fleitas, corresponsal). Julia Elizabeth Carballo Ruiz Díaz, hoy con 25 años, consiguió una beca para estudiar en Cuba en el 2008. Emprendió su viaje con el sueño de ser una profesional para servir a su comunidad.
Hoy, luego de su llegada al país el pasado 28 de agosto, goza de la compañía de su madre, Dolores Ruiz Díaz, quien se muestra orgullosa por el logro obtenido por la hija menor.
La distinguida estudiante explicó que al culminar su bachillerato, como mejor egresada de la promoción 2006 en el Colegio Espíritu Santo, gestionó la beca a través de la Embajada de Cuba en Paraguay, sin éxito en la primera solicitud.
En enero de 2008 recibió la sorpresa de que fue convocada para el examen de preselección realizada en Asunción, que felizmente aprobó y le aseguró el cupo para ir a estudiar a Cuba. Viajó en febrero de ese mismo año y empezó el curso de premédico, que duró seis meses (marzo a setiembre).
Julia comentó que los primeros dos años estudió en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana y los restantes cuatro años en la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos.
La egresada dijo que vivió en una residencia universitaria durante los seis años de estudio, cerca del Hospital Universitario “Dr. Gustavo Aldereguia Lima”, donde todos los becados se capacitaban en la parte práctica.
La añoranza
Explicó que no fue fácil llegar a la meta, principalmente por la añoranza a la familia y a la patria.
“Extrañé muchísimo la comida, la carne de res, el agua en abundancia, ya que en Cuba se consume mayormente carne de cerdo y pollo, y se limita la utilización del vital líquido. Nos alimentábamos a base de legumbres, como garbanzos, lentejas y frijoles”, aseguró la compatriota.
“A pesar de esto –agregó– no me quejo, ya que Cuba me dio la oportunidad que Paraguay no me dio. Cuba nos proporcionó todo lo que necesitábamos para el estudio, libros, cuadernos y todo lo necesario para la carrera”, señaló la estudiante.
Indicó además que en noviembre estaría comenzando su pasantía de seis meses en uno de los hospitales de Alto Paraná. Dijo que su título está en trámite en el Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción para su reconocimiento.
La flamante médica señaló que no solamente recibieron una formación científica, sino también humanitaria, que se caracteriza en servir al necesitado, y no considerar a la medicina como un negocio y al paciente como un cliente.
Julia comentó que durante los seis años de estudios pudo venir cuatro veces a Paraguay. Recordó que en agosto de 2010 vino por primera vez para pasar sus vacaciones junto a su madre, su hermana Cinthia y su abuela Apolinaria.
Apenas un mes después de su retorno a Cuba falleció su abuela, hecho que sus familiares le comunicaron recién en el siguiente periodo de vacaciones para evitarle tristezas.
Para Julia conseguir el título y el oro costó mucha dedicación, lucha, entrega, ya que hasta tuvo que sacrificar muchas horas de sueño para lograr la distinción.
