CURUGUATY (Pablo Medina, corresponsal). Unas 300 hectáreas del textil fueron cultivadas en el Dpto. de Canindeyú, de las cuales 250 hectáreas corresponden a la variedad transgénica, cuyas semillas se distribuyeron sin control oficial, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Técnicos de la Secretaría de Estado revelaron que en la presente zafra se registró un aborto masivo de perillas y cápsulas debido a la falta de lluvia.
Máximo Heyn Wood, técnico del MAG local, resaltó que las siembras realizadas en el presente periodo sufrieron serios ataques de picudo en las dos variedades (convencional y transgénica). Por otro lado, los cultivos establecidos entre mediados de octubre hasta mediados de noviembre (considerados tardíos) estuvieron más expuestos o vulnerables a eventuales ataques de pulgones.
Explicó que desde la segunda quincena de diciembre se reportaron los primeros ataques de plagas, como yso karu, perillero y picudo de la “generación suicida” (se alimentan y ponen huevos). Sin embargo, mediante la oportuna fumigación con productos agroquímicos se logró evitar daños mayores a cultivos del “oro blanco” en la región.
Arístides Maciel, labriego de la colonia Jepopyhy, destacó que el clima no favoreció para nada en el proceso de crecimiento del textil. A la hora de la cosecha se llegó a apenas a una recolección de hasta 150 toneladas para la variedad tradicional (1000 kilos por hectárea) y 225 toneladas para la variedad transgénica (900 kilos por hectárea), dijo.
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En cuanto a precio, indicó que los acopiadores pagan apenas G. 2.500 por kilo y en la última semana se redujo a G. 2.000. Ante este panorama, el algodón se convirtió en el peor rubro para los pequeños productores y tiende a desaparecer, señaló.
