–Cuál fue el detonante que los llevó a integrar la economía circular como un pilar estratégico del negocio?
-Más que un giro, fue una evolución natural de nuestra filosofía corporativa. En Nutrihuevos entendimos que la sostenibilidad no puede quedarse solo en discursos; hoy debe reflejarse en cómo funciona el negocio todos los días. Muchas de las iniciativas surgieron de desafíos operativos concretos, como la necesidad de hallar soluciones para los desechos orgánicos o asegurar embalajes ecológicos. Así, la sostenibilidad dejó de ser un programa aislado y pasó a formar parte esencial de la gestión diaria de toda la empresa.
–¿Cómo definen en la práctica diaria el modelo de economía circular dentro de la industria avícola?
–Significa aprovechar al máximo cada parte del proceso productivo, clasificando todos los residuos para buscarles un destino útil en lugar de que terminen como basura. Este enfoque nos permitió desarrollar nuevas soluciones y unidades de negocio independientes, como la empresa Organitec, que transforma la gallinaza en fertilizantes agrícolas. También producimos nuestros propios maples con cartón 100% reciclado, demostrando que lo que antes se veía como un desperdicio hoy se convierte en materia prima y eficiencia.

–¿Cómo es el proceso técnico de transformación en su planta de cartonería reciclada?
–El proceso comienza con la compra de papel y cartón a recicladores locales, material que luego transformamos industrialmente en pulpa para moldear nuevos embalajes para los huevos. Además, fuimos un paso más allá al incorporar una planta de tratamiento de efluentes que reduce en un 70% el consumo de agua dulce y recupera pulpa para la producción. Este proyecto fue reconocido como un caso de éxito por el Pacto Global de las Naciones Unidas, demostrando que en Paraguay se desarrollan soluciones industriales innovadoras.
–Además de la cartonería, ¿qué otros proyectos de alto impacto ambiental tienen activos actualmente?
–El más consolidado es Organitec, donde cerramos el círculo de manera perfecta: el fertilizante orgánico generado a partir de la gallinaza regresa al sector agrícola que produce los granos para alimentar a nuestras aves. Por otra parte, estamos desarrollando un proyecto junto a CIRVA para la revalorización de la cáscara de huevo. Buscamos transformar este subproducto en materia prima de alto valor agregado para sectores comerciales exigentes como la cosmética sostenible, la higiene natural y los productos domisanitarios.

–En términos de volumen, ¿cuántas toneladas de residuos logran reincorporar anualmente a la cadena de valor?
–Estamos logrando reincorporar miles de toneladas de materiales; por ejemplo, en la planta de cartonería reutilizamos más de 1,7 millones de kilos de papel al año. A esto se suma el procesamiento de más de 42.000 toneladas anuales de gallinaza que se transforman en abono agrícola. Con la mirada en el futuro, ya trabajamos para aprovechar más de 129.000 kilos de cáscara de huevo y 430.000 kilos de huevo excedente que antes no ingresaban a otros procesos.
–¿Cuál ha sido el mayor desafío operativo y cultural al montar una planta de reciclaje propia?
–El principal reto técnico y administrativo fue demostrar que estos proyectos de circularidad podían ser viables, eficientes y económicamente sostenibles en el tiempo. Al igual que cualquier otra unidad de negocio, requería mantener los exigentes estándares de calidad de la empresa. Afortunadamente, el cambio cultural interno no fue impositivo, sino que acompañó con naturalidad la evolución de la firma, y hoy la sostenibilidad guía nuestras decisiones cotidianas.

–¿De qué manera estas iniciativas ayudan a Nutrihuevos a cumplir con exigentes estándares internacionales?
–Toda nuestra estructura de trabajo está respaldada por certificaciones internacionales de renombre como las normas ISO 22000 e ISO 9001, además de contar con el Sello de Marca País. Más allá de los títulos, estas normativas nos obligan a operar bajo un estricto esquema de trazabilidad, medición constante y mejora continua. Esto nos permite garantizar calidad comercial y, al mismo tiempo, demostrar con datos auditables el impacto positivo de nuestras acciones verdes.
–Mirando hacia el futuro, ¿cuál es la siguiente frontera para la empresa en su camino al modelo circular?
–El gran desafío hacia adelante es seguir ampliando el aprovechamiento absoluto de todos y cada uno de los subproductos que genera nuestra operación industrial. Aunque registramos avances valiosos en cartón, agua y fertilizantes, vemos un enorme potencial en la cáscara de huevo y en el desarrollo de insumos para otros rubros. Para alcanzar esta meta, será clave consolidar alianzas estratégicas con instituciones y especialistas que nos permitan seguir innovando y elevando la vara de la sostenibilidad en Paraguay.
