Nos preparamos y con el juego «Semáforo de la convivencia» aprendemos normas sociales y de autocuidado, y ensayamos cómo nos movemos y participamos en comunidad.
Salimos al patio y ensayamos a caminar tomados de la cuerda.
La maestra nos indica las normas y nos muestra tarjetas de colores:
Con verde, se representan conductas correctas («caminar tomados de la cuerda», «saludar», «esperar turno»).
Con amarillo, conductas que requieren atención («hablar muy fuerte o gritar», «soltarse de la cuerda»).
Con rojo, conductas que no se realizan («intentar separarse del grupo o cruzar solo sin mirar», «tocar objetos sin permiso»).
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Los niños responden con gestos, dramatizaciones cortas o frases simples, reforzando hábitos sin que la experiencia pierda su carácter lúdico.
Regresamos al aula, repasamos las normas y para el momento de la visita elaboramos dos o tres preguntas formuladas en lenguaje infantil: «¿Qué haces aquí?», «¿Cómo ayudas a las personas?», «¿Qué cosas usas para trabajar?».
Una vez en las instituciones, la maestra puede registrar las preguntas y respuestas en audio o notas para luego reconstruir con los niños en clase un mural con «las instituciones y personas que cuidan y ayudan en el barrio», conectando la experiencia con ciudadanía, vocabulario y gratitud. Al volver al aula, los niños relatan la experiencia y reconstruyen el recorrido entre todos.
Fuente: MEC. 2004. Programa de estudios de Educación Inicial. Dimensión: Convivencia.
