Observamos estos animales e identificamos y nombramos los más altos y más bajos.
Para docentes
Cuando los niños identifican qué objetos o personas son más altos o más bajos, comienzan a comprender mejor las diferencias de tamaño y altura. Además, estos conceptos forman parte de las primeras bases del pensamiento matemático y científico.
Al reconocer qué es alto y qué es bajo, ellos empiezan a ordenar, clasificar y comparar objetos, habilidades que más adelante les ayudarán en matemáticas y en la resolución de problemas. También favorece el desarrollo del lenguaje, porque aprenden nuevas palabras para expresar sus ideas y comprender mejor el mundo que los rodea.

