Un contexto de crisis y nacionalismo
El conflicto se desarrolló en el periodo mundial de «entreguerras», una época marcada por el auge nacionalista y disputas fronterizas. Regionalmente, Paraguay y Bolivia compartían realidades complejas: ambos eran países mediterráneos, sufrían graves inequidades sociales y arrastraban traumas históricos recientes tras sufrir devastadoras derrotas previas. (Bolivia en la Guerra del Pacífico de 1879 y Paraguay en la Triple Alianza de 1870). Estas dolorosas experiencias previas y la influencia de capitales extranjeros propiciaron un clima social donde el nacionalismo afianzó los argumentos para ir a las armas por el territorio chaqueño.
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El rigor del campo de batalla
Las disputas diplomáticas por los límites chaqueños se remontaban a la época colonial e independiente, como el Tratado de 1852 firmado bajo el gobierno de Carlos Antonio López. Al no prosperar las vías de diálogo, se desató una guerra extensa y extenuante. El indómito suelo chaqueño impuso condiciones extremas: las tropas no solo combatieron al enemigo, sino también al calor infernal, el hambre, las enfermedades y la sed asfixiante. Por ello, para los soldados en el frente, el cese del fuego significó la verdadera victoria.

El camino hacia el acuerdo y el cese del fuego
Ante el mutuo agotamiento de recursos, la cordura política prevaleció. En mayo de 1935, se constituyó en Buenos Aires un comité mediador integrado por países neutrales (Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Estados Unidos). Tras intensos debates y con la firme postura del presidente paraguayo Eusebio Ayala de buscar una salida humanitaria, el 12 de junio de 1935 los cancilleres Luis A. Riart (Paraguay) y Tomás Elío (Bolivia) sellaron el protocolo de paz. Aunque el júbilo estalló de inmediato en las capitales, en los áridos campos de batalla los combates continuaron dos días más, hasta que el 14 de junio llegó la notificación oficial del cese del fuego. Posteriormente, en 1938, se ratificaron las fronteras definitivas mediante 11 hitos territoriales y un límite fluvial.
Celebrar esta paz es la mejor herramienta pedagógica para mantener viva la historia, enseñando que la amistad y el entendimiento entre pueblos hermanos siempre deben prevalecer sobre las armas.
APRENDE MÁS
Responde en forma completa la siguiente guía de trabajo.
1. ¿Por qué se afirma en el texto que el 12 de junio es un «verdadero motivo de celebración» y no una simple recordación escolar?
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2. Menciona tres características socioeconómicas o geopolíticas que compartían Paraguay y Bolivia antes de desatarse la guerra.
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3. ¿Qué guerras previas sufrieron ambos países en el siglo XIX y de qué manera influyeron en el ambiente social de 1932?
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4. El texto menciona que para los soldados el cese del fuego fue «la verdadera victoria». Según las condiciones del territorio chaqueño descritas, ¿a qué enemigos invisibles se enfrentaban además del ejército contrario?
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5. ¿Por qué la guerra continuó durante dos días más en el frente de batalla si el protocolo de paz ya se había firmado en Buenos Aires el 12 de junio?
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