Una lectura rápida no solo se consigue con un movimiento adecuado de los ojos, también se debe:
. Ampliar el vocabulario y con ello incrementar la capacidad de la comprensión de lo que se lee.
. Hacer una lectura inteligente.
Un método sencillo y práctico para mejorar la velocidad de lectura
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. Intenta mejorar tu vocabulario, consulta frecuentemente el diccionario. Haz fichas de las nuevas palabras que aprendes y esfuérzate por utilizarlas.
. No leas más rápido de lo que te permite tu comprensión. La velocidad de la lectura no es un reto en sí mismo. Lo es, sin embargo, la comprensión.
. Practica la lectura durante tres o cuatro semanas intentando mejorar la comprensión y rapidez durante 15 minutos cada día.
. Cada semana, cronométrate leyendo un capítulo de uno de tus libros y mide el número de páginas que por hora puedes leer.
Algunos factores suelen reducir notablemente la velocidad de lectura y/o la comprensión siendo la causa de una lectura más lenta de lo normal. Es conveniente por tanto, analizar si en nuestro caso estos factores están desempeñando un papel relevante.
Hábitos y factores negativos que reducen la velocidad de lectura
1. Límites perceptivos a la hora de leer. Por ejemplo, la lectura palabra a palabra.
2. Lenta reacción perceptual. Por ejemplo, bajo nivel de reconocimiento y respuesta al tipo de material de lectura.
3. Vocalización de lo leído, incluso hábito de vocalizar para poder comprender (propio de personas muy mayores o de estudiantes muy jóvenes).
4. Defectuoso movimiento de los ojos, incluida su imprecisión en la página, en los retornos, en el ritmo y la regularidad de los movimientos, etcétera.
5. Regresión, tanto habitual como asociada a los hábitos de concentración.
6. Hábitos deficientes de atención y concentración, empezando por la falta de atención durante el acto de leer y un proceso defectuoso de retención.
7. Falta de práctica en lectura, debido simplemente al hecho de que la persona ha leído muy poco y tiene una limitada práctica en el hábito de leer.
8. Miedo a perder comprensión. La persona reprime su velocidad de lectura debido a su firme creencia de que la comprensión se mejora si se pasa más tiempo con palabras individualmente.
9. Lectura habitual lenta. La persona no puede leer más rápido debido a que siempre ha leído con lentitud.
10. Falta de capacidad para evaluar los aspectos más y menos importantes en el texto de lectura.
11. Esfuerzo en recordar todo el texto en vez de recordar siendo selectivo.
Si deseamos incrementar tanto la velocidad de lectura como nuestros niveles de comprensión, una de las primeras tareas es corregir estos hábitos.
Trucos para mejorar la velocidad de lectura
Vamos a proporcionar algunos trucos para favorecer una lectura rápida
1. Tener los ojos en perfectas condiciones. Es interesante hacernos un chequeo previo a cualquier programa de lectura rápida y asegurarse de corregir los defectos en los ojos, dado que algunos hábitos de lectura deficiente están relacionados con afecciones en nuestra vista u ojos.
2. Eliminar el hábito de pronunciar las palabras mientras se lee. Cualquier “tarareo” tipo sonido afectará negativamente a la velocidad de lectura. De lo contrario establecerá pronto su límite de velocidad, impuesta por la velocidad de pronunciación. Y al menos la velocidad de lectura a alcanzar deberá ser, con toda probabilidad, dos o tres veces más rápida que la alcanzada de viva voz.
3. Palabras claves e ideas. En vez de concentrase en el sonido de las palabras leídas, debemos centrar la atención en las palabras claves y el sentido de la ideas, conforme se trate de incrementar la velocidad de lectura.
4. Evitar la relectura o la vuelta atrás. La velocidad media de lectura es de unas 250 palabras por minuto y se recurre a la relectura casi unas 20 veces por página. Releer palabras o frases es un hábito que reducirá la velocidad al paso de tortuga. Generalmente, es innecesaria la relectura de las palabras, dado que las ideas suelen ser explicadas y elaboradas de forma más completa en los contextos posteriores.
5. Desarrollar una amplia visión de la lectura. Esto ayudará a leer más de una palabra de un vistazo. Puesto que los textos son menos significativos si se lee palabra por palabra; una amplitud de nuestro campo de visión en el texto nos ayudará a aprender a leer por frases o párrafos, unidades de pensamiento, otros.
6. Mantener una actitud de seguridad y confianza. Un entrenamiento en el hábito de la lectura rápida con una actitud positiva y con confianza en nosotros mismos. Debemos convencernos del principio ya expuesto de que el incremento de la velocidad de lectura y el de la comprensión van parejos.
Estos Trucos de lectura rápida te permitirán iniciar unos primeros pasos de forma autónoma y notables progresos en tu velocidad de leer.
Fuente
Cambridge University Students’ Union
Recuperado de: http://www.estudiantes.info/tecnicas_de_estudio/tecnicas_de%20lectura.htm
