El astillero Tsuneishi Paraguay SA, del grupo multinacional japonés Tsuneishi, se dedica a la construcción de barcazas de poco calado, utilizadas en el transporte fluvial, un sector con una gran proyección de futuro para la economía local y regional.
La matriz se encuentra en Hiroshima, Japón y, también está presente en Filipinas y China. En el Paraguay, la empresa comenzó la instauración del astillero en junio de 2011, en la ciudad de Villeta, y en enero del 2012 empezó a construir la primera barcaza.
“Queremos contribuir a la dinamización del sector, aumentando considerablemente la producción de estas embarcaciones en el Paraguay. Hasta la fecha hemos construido más de 70 barcazas, para minerales, granos y líquido (tanqueras), y dos remolcadores de 6000 hp. Tenemos planes de construcción de barcos para transporte marítimo en el Paraguay, con el know how de Japón”, afirmó Masafumi Sakamoto, subgerente administrativo.
El astillero posee la capacidad de producción de, aproximadamente, 28 barcazas por año y cuenta con alrededor de 300 empleados, quienes trabajan en pos de tres metas principales: capacidad de respuesta a los constantes cambios, vitalidad a la hora de desarrollar los negocios y creatividad para abrir nuevos mercados.
“Nuestra actividad industrial es del sector astillero naval, construcción y reparación de la líneas de productos para transportes fluviales (barcazas y remolcadores) y transportes marítimos (ultramar). Actualmente, se está incrementando el transporte fluvial de los cereales producidos en el Paraguay y el occidente del Brasil, que tradicionalmente eran trasladados por tierra en camiones. En el futuro se espera que crezca aún más la demanda del servicio de barcazas y, por eso, apuntamos a crear una visión personal que esté en armonía con la visión de la compañía, de manera que podamos avanzar juntos”, resaltó.
Tsuneishi es más que un simple socio empresarial en el Paraguay. Apunta a compartir la larga relación que tiene el grupo con Sudamérica, que se remonta a 1956, en plena época de reconstrucción de Japón de posguerra. En aquel año, el segundo presidente de la corporación, Hideo Kambara, junto con el alcalde del municipio de Numakuma (actualmente perteneciente a Fukuyama, prefectura de Hiroshima), reunió a un grupo de emigrantes para dirigirse al Paraguay.
“Hoy, como ayer, aspiramos forjar relaciones de amistad real y sincera entre las personas, y creemos que en la economía globalizada eso tendrá cada vez mayor relevancia. Compartir ese futuro es la actitud del Grupo Tsuneishi frente al mundo”, subrayó Sakamoto.
