Trastornos mentales asociados al Joker

La película taquillera del Joker, también conocido como el Guasón, ha despertado la curiosidad en su audiencia sobre los problemas mentales que envuelven al personaje. Los especialistas explican los síntomas relacionados al villano de ciudad Gótica, que además emite una serie de alertas sobre la situación de personas con estos trastornos.

Los trastornos mentales asociados al Joker o Guasón.
Los trastornos mentales asociados al Joker o Guasón.Leda Sostoa, ABC Color

La génesis del Guasón como villano, expuesta por primera vez en la pantalla grande en la reciente película de DC que ya batió récords en varios países, proyecta una serie de mensajes relacionados a la realidad social y a los problemas mentales como la discriminación, la falta de percepción por parte de la sociedad cuando una persona presenta síntomas serios de trastornos, el recorte presupuestario en asistencia social y la violencia en menores de edad.

Bajo el debido aviso de que este material contiene spoilers (para quienes todavía no hayan visto la película), es una buena oportunidad para abordar con seriedad las enfermedades mentales que están relacionadas al Guasón. Sin embargo, cabe destacar que este personaje básicamente conglomera una serie de trastornos mentales y neurológicos, además de su, por supuesto, dosis de fantasía.

En ese contexto se puede traer a colación un material de El Espectador escrito por el médico psiquiatra Pablo Richly, que califica al Joker como “un collage de trastornos mentales”. Incluso, señala que el caso es extraño desde el punto de vista de la medicina.

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Al respecto, en el plano local, el psicólogo Walter Caballero, del Ministerio de Salud, señala que el personaje no refleja del todo la realidad de una persona con un trastorno psicótico como la esquizofrenia.

“Normalmente, a las personas con psicosis se las ve como raras y dan miedo a la gente no relacionada a la salud mental (...) Como profesional de salud mental hago énfasis en que los que sufren de esquizofrenia son vistos como peligrosos, pero realmente no lo son. La gran mayoría de los crímenes son realizados por personas sin diagnóstico de trastornos mentales”, manifiesta.

¿Qué síntomas de esquizofrenia presenta el personaje?

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La titular de la dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, médica psiquiatra y psicoterapeuta Mirta Mendoza explica que las personas con esquizofrenia tienen alterada la percepción. “Esos síntomas son las alucinaciones: ven, escuchan y sienten cosas que no existen. Tienen falsas ideas, pueden creerse que son un personaje, que son hijos de un personaje famoso y tienen una serie de trastornos del pensamiento que consisten en el robo del pensamiento, sienten que la gente les está robando su pensamiento”, señala.

Además, explica que las personas con este trastorno severo pueden tener pensamientos negativos, que no necesariamente se trata de una depresión, y también existen estadísticas de que entre un 10 y 12% de personas que tienen esta enfermedad finalmente se suicidan.

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Por ejemplo, en una de las conversaciones que tiene el Joker con la trabajadora social, esta le consulta si tiene pensamientos negativos, a lo que él responde: “Todo lo que tengo son pensamientos negativos”.

Algunos críticos han tratado de asociar al Joker con el trastorno disociativo de la personalidad que antes era conocido como psicopatía; no obstante, la profesional señala que una persona con este problema difícilmente (por no decir imposible) vaya a recibir tratamiento por voluntad propia.

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Pero sí puede relacionarse su comportamiento con algunos síntomas de este trastorno, por ejemplo la falta de culpa. Las personas con este trastorno no sienten ningún remordimiento por lo que hacen, así se trate de un asesinato, aunque sepan claramente que está mal. “Hace daño a alguien y no se siente culpable. Para él, es el otro es el que se lo buscó”, subraya.

La risa incontenible

Los ataques de risa incontenible en momentos inapropiados son conocidos como síndrome pseudobulbar, que hace a la persona expresarse a veces de manera normal y otras de forma muy exagerada, como si no tuviera sentido su reacción en el contexto. Esto puede caratularse como una labilidad (inestabilidad) emocional o a una crisis de epilepsia gelástica.

La doctora Mirta Mendoza puntualiza que este síndrome pseudobulbar (PBA, por sus siglas en inglés) puede darse en varios tipos de trastornos, como el de la esquizofrenia o el de la bipolaridad. Este síntoma genera vergüenza a las personas que lo padecen y en muchos casos hace que busquen aislarse.

Ataque de risa incontrolable del Joker.

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Por ejemplo, en la película, si bien la risa no es apropiada, se puede percibir que se da principalmente en momentos de tensión o de mucho nerviosismo del protagonista y esa risa no es contagiosa, sino que da una impresión de que la persona se queda sin aire y que en realidad está sufriendo o queriendo reprimir esa risa.

En ese contexto, el neurólogo Aníbal Molinas, explica que el síndrome pseudobulbar, que se caracteriza por una risa inexplicable e involuntaria que el paciente no puede explicar, ocurre en una zona del cerebro, que sería el tronco cerebral y puede haber varias razones, como un tumor, un ACV (accidente cerebro vascular) o una esclerosis múltiple.

Por ejemplo, si la causa es un tumor esto puede producir una irritación o una descarga eléctrica muy grande, que es capaz de generar varios tipos de epilepsia, una de ellas es la crisis de epilepsia gelástica. Esta es en forma de risa incontrolable, involuntaria, eso puede durar menos de un minuto inclusive. El paciente que tiene ese tipo de crisis puede tener también otro tipo de epilepsias, añade el doctor.

“Creo que en la película esas risas que tiene el personaje son del tipo epiléptico, pueden ser causas variadas; eso puede empezar en la niñez cuando es a causa de algunos tumores que el paciente pueda tener”, explica.

“El síndrome es la descripción de lo que pasa: un paciente que tiene un síndrome pseudobulbar puede ser porque tiene una epilepsia, pero la diferencia con la labilidad afectiva es que esta última además de producir risa, puede tener también llanto incontenible; el paciente tampoco puede controlar eso", asevera.

"Nosotros los neurólogos vemos con más frecuencia el síndrome pseudobulbar. Si el paciente tiene con mucha frecuencia, el paciente puede llegar a tener depresión. Pero este personaje tiene una patología neurológica y también tiene una patología psiquiátrica”, agrega.

Entre los factores que pueden desencadenar esta crisis epilépticas gelásticas se encuentran, por citar ejemplos, una tensión muy grande, una presión que tiene el paciente o miedo a algo, puntualiza el profesional. Esto se puede tratar con drogas antiepilépticas pero uno tiene que buscar las causas y si se trata de un tumor o una lesión, es operable.

Mitos sobre personas con esquizofrenia

- Violencia: La directora de Salud Mental puntualiza que las personas con esta enfermedad no son más violentas que cualquier otro ser humano. “En situaciones de crisis, ellas no pueden percibir los límites de su cuerpo, entonces cuando algo se les acerca, sienten que están invadiendo su cuerpo, es una defensa de lo que están sintiendo, no es una conducta afectiva con intención de dañar a nadie; pueden dañar en algunos casos cuando están agitados, pero no es intencional”, aclara.

- Posesión: Los pacientes diagnosticados con este trastorno mental, como ya fue señalado antes, tienden a hablar con las voces que escuchan, incluso pueden ser varias voces, o ver cosas que no existen, porque alucinan, lo cual no significa que la persona esté poseída, lo que necesitan es consultar con un psiquiatra para que este le dicte algún tratamiento terapéutico y, en la mayoría de los casos, medicación.

- Incapacidad de estudiar o trabajar: Ese es otro de los mitos que rondan sobre las personas con este trastorno, puesto que los pacientes pueden llegar a tener una vida relativamente normal con un tratamiento adecuado. Lo importante, recalca la especialista, es que la familia sepa tratar a quien tiene esta enfermedad.

“Al inicio de la enfermedad no hay problemas de memoria ni de coeficiente intelectual. Muchas veces, como se ve en gente joven, empiezan a sacarle del colegio o le empiezan a limitar de alguna manera”, recuerda.

Entonces, sostiene que es mejor que no los traten como si no pudieran hacer nada, que no los saquen de sus estudios y entiendan cuando están teniendo un síntoma negativo, lo cual se explicará en el siguiente apartado.

¿En qué momento sí puede afectar la capacidad laboral o educativa de una persona? Cuando la esquizofrenia no es tratada a tiempo, ya se volvió severa; cuando definitivamente no fue tratada o con el trascurso del tiempo, cuando la persona ya lleva muchos años con la enfermedad.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la esquizofrenia.

Síntomas de alerta para los familiares

La esquizofrenia puede empezar a presentarse a los 15 años, aproximadamente, e incluso hasta los 35 años todavía es posible que se perciba un brote de este trastorno. Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que los padres consideran que sus hijos solo están en una edad conflictiva, como se dice popularmente “la edad del pavo”, o que simplemente son haraganes.

En este punto se puede hablar de los síntomas negativos de la enfermedad, uno de los cuales es el aislamiento o la falta de fuerza para hacer algo. “No es que no quieran hacer; es que su condición no les permite”, aclara la especialista.

“A veces se encierran en su pieza; estas personas tienen la dificultad de relacionarse con la gente, entonces se aíslan, sobre todo cuando están con muchas alucinaciones”, añade.

Normalmente, los síntomas positivos son aquellos más notorios que se dan durante las crisis que tienen estas personas: se ríen solas, hablan solas, porque están alucinando o no quieren que nadie se les acerque.

Otro síntoma que presentan las personas con este trastorno mental considerado severo es una intrusión de su pensamiento, cuando sienten que otra persona se mete en su pensamiento; también pueden tener bloqueos; por ejemplo, están hablando de algo y saltan repentinamente a otro tipo de conversación que no tiene nada que ver con lo que estaba diciendo.

Hay síntomas de la afectividad: está el aplanamiento afectivo, sienten que nada les da “ni frío ni calor”, cuentan sucesos dramáticos o felices de su vida sin darle ninguna emoción.

También sufren de ambivalencia: pueden tener sentimientos contrapuestos al mismo tiempo por la misma cosa o la misma situación o persona. Amor y odio que se dan en un mismo instante.

Tratamiento para esta enfermedad

La esquizofrenia es una enfermedad crónica, recuerda la psiquiatra, es decir, no tiene cura pero es tratable y con el tratamiento los pacientes pueden llevar un mejor estilo de vida, pero argumenta que en situación de crisis se necesita reposo o internación, lo cual –señala– no es nada de otro mundo, "es como la hipertensión, cuando se tiene un pico alto, las personas necesitan internarse para que se les pueda controlar”, agrega.

“La familia tiene que aprender a manejar la situación, porque se ha visto que, incluso tomando la medicación, depende de cómo el entorno le trata, va a hacer más o menos crisis”, acota.

En ese contexto, se puede relacionar una vez más este trastorno con el Guasón, quien recibía una serie de medicamentos gracias a la asistencia social de ciudad Gótica. Sin embargo, en un momento se queda sin la terapia y sin los medicamentos “por un recorte presupuestario”, lo cual en la película da a entender que sus trastornos pueden agravarse.

Una producción que llegó a millones de personas hace un llamado de atención sobre cómo no se prioriza, en muchas ocasiones, la asistencia social y la atención a la salud mental, lo cual deja en la deriva a cientos de personas que no pueden comprarse sus medicamentos ni tienen cómo llevar adelante un tratamiento por su cuenta.

En el plano local, la doctora explica que en el Ministerio de Salud cuentan con medicamentos de primera y segunda generación para las personas que consultan en los servicios de salud mental de la institución.

Sin embargo, hay que puntualizar, que por ejemplo, en el caso del trastorno disociativo de la personalidad (que tienen las personas que sienten placer al hacer daño) los tratamientos no son muy efectivos. “Se prueban muchas medicaciones, se les da algunos medicamentos para disminuir, pero no tiene mucho éxito el tratamiento, algunos casos sí, pero depende de cada persona; hay casos más severos y menos severos”, confiesa.

Casos de esquizofrenia en Paraguay

La tasa es de 1%; de cada 100 personas, una tiene esquizofrenia, es uno de los diagnósticos frecuentes en los servicios de consulta mental. “La gran mayoría de los pacientes que están internados tienen una enfermedad psicótica. El seguimiento puede ser menos difícil de lo que era antes porque los profesionales estaban concentrados en Asunción y los alrededores, ahora en el interior hay ya también hospitales regionales”, señala.

Traumas de la infancia

Otra de las situaciones que expone la película del Joker es el maltrato en la etapa de la infancia, el abuso sexual, además de la violencia física. En este punto, el psicólogo Walter Caballero indica que las personas que sufren maltrato -en cualquiera de sus formas- durante la niñez pueden tener alguna vez un trastorno mental o ser personas con problemas en el relacionamiento con los demás y con las funciones que requiere la vida cotidiana.

“De ahí lo fundamental que es la salud mental desde la temprana edad y la inversión del Estado y de la familia en estos tipos de tratamientos. También es de suma trascendencia denunciar los casos de maltrato que sufren los niños, niñas y adolescentes para una intervención temprana de la justicia y de los profesionales de salud, ya que esta población es vulnerable; cuanto más rápida sea la intervención, más rápida será la restauración de su salud mental”, enfatiza.

En ese sentido, también la doctora Mirta Mendoza advierte que los traumas de la infancia pueden producir enfermedades mentales severas o alguna disociación psicótica.

“No siempre hay situaciones traumáticas como desencadenantes de las crisis, pero a las personas que son muy frágiles, que tienen predisposición, les desata, no como causa, sino como factor que desencadena la enfermedad. Estas situaciones traumáticas generalmente son de violencia y de maltrato, cuando es vulnerable por ser un niño o una niña, porque la persona que le maltrata es una persona que tiene más poder, que le somete al otro”, manifiesta.

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“¿Cómo podemos pretender que dentro de unos años tengamos una sociedad sana cuando muchos de nuestros niños han sido violentamente maltratados? Eso deja huellas, secuelas, no es algo que se olvida, sobre todo cuando las situaciones son repetitivas y, generalmente, en las situaciones de maltrato cuando se da es porque los maltratos se dieron de manera repetitiva. Generalmente son de niños chicos hasta que sean adolescentes”, reflexiona.

Frivolización de las enfermedades mentales

Una de las primeras frases que llaman la atención en el largometraje aparece en una nota que el Joker escribe en su libreta: “La peor parte de tener una enfermedad mental es que la gente espera que te comportes como si no la tuvieras”, reza textualmente en la traducción del inglés.

Aquí es posible abordar la estigmatización y discriminación de las que son víctimas las personas con estos trastornos. Normalmente son caratuladas como “raras” o “locas”. Todavía la sociedad aparta de manera drástica y violenta a las personas que no tienen “comportamientos normales”, sin la conciencia de que tienen una enfermedad que les altera los pensamientos y el comportamiento, lo cual escapa de su poder y evidentemente no se podrán comportar como si no la tuvieran.

Estas personas necesitan ser comprendidas y recibir el tratamiento adecuado, para el efecto es necesario conocer o “viralizar” los síntomas de alerta sobre cada patología. En ese sentido, no solo faltan más películas sino más campañas con información e interés para seguir avanzando en el conocimiento de este tipo de enfermedades.

Por último, cabe recalcar –como fue señalado en un principio– que el Joker es un personaje ficticio que reúne varias características de distintos trastornos reales que se emplearon para crear un villano.

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