El acceso a internet, a herramientas de comunicación instantánea como teléfonos celulares o redes sociales, no es solamente una característica de la era en que vivimos; es un factor de beneficio y de riesgo de cuyo uso adecuado se debe tomar responsabilidad para evitar la muerte de más adolescentes.
El 'cyberbullying' es el hostigamiento, burla, chantaje o amenaza entre iguales a través de algún medio tecnológico. En ambos casos mencionados, el de la canadiense y la paraguaya, este ciberacoso se dio como consecuencia del 'sexting', que se trata del envío de imágenes o videos de contenido íntimo, sexual, a través de una plataforma tecnológica, especialmente por mensajes de texto, hoy día por Whatsapp u otros.
El adolescente por lo general no mide las consecuencias de sus actos; además, la atracción por lo prohibido y la adrenalina que esto les produce hace que suelan pensar que pueden ir y volver de ciertas situaciones sin sufrir daños importantes, explica el psicólogo Gustavo Piñeiro, especialista en el tema.
La falta de comunicación, ya que los adolescentes no consultan por lo general para hacer algo, y si lo consultan lo hacen con sus pares, además de la necesidad de identificación con el grupo, el exceso de confianza y la menor conciencia son componentes que abren paso para que un adolescente termine exponiéndose.
En el caso de la joven compatriota, imágenes que se había tomado en un momento de intimidad con su pareja se esparcieron como reguero de pólvora a través de celulares de amigos y extraños, hasta que llegó también a sus familiares. El escándalo público la empujó a colgarse del techo de su habitación. Sí, el ciberacoso es una cuestión de vida o muerte.
“La familia juega un papel fundamental en cualquier situación de abuso y la contención sin juzgar sería de gran poder restaurador. Ya vendrá la oportunidad de sugerir los límites. El suceso suele ser suficiente reprimenda como para repasar el daño diciendo: ‘Te lo dije’”, señala Piñeira.
Además, es importante buscar ayuda profesional para canalizar el daño que puede representar para la víctima ver su intimidad en manos y a los ojos de todo el mundo.
La lucha contra el 'sexting', 'bullying', 'grooming' y otras tantas modalidades de abuso o acoso a través de de plataformas tecnológicas no es una simple cuestión legal. La educación basada en la conversación sin prejuicios y en la búsqueda del entendimiento pueden funcionar.
Es importante inculcarles a los hijos la cultura de la privacidad y del valor que ella tiene, señala Piñeira en una presentación. Hay que debatir con ellos de forma razonable, de modo a que se vuelvan conscientes y ellos mismos entiendan a qué se exponen al publicar ciertos datos o imágenes suyas.
Una cuestión que pareciera que los adolescentes, e incluso adultos, no terminan de comprender es que este no es solo un peligro entre adolescentes que puede derivar en afecciones psicológicas para los afectados, sino que hay cuestiones legales de por medio.
“Es muy común ya entre los adolescentes, que parece se tomaron esto como una moda y no se percatan de lo que significa, porque cualquier acto sexualmente relevante con la participación de menores que se tenga en algún soporte magnético como el celular puede ser considerado pornografía infantil y también está penalizada la distribución”, explica la fiscala Teresa Martínez, de la Unidad de Trata de Personas.
Según la presentación del psicólogo Gustavo Piñeira, en Estados Unidos se presentaron recientemente proyectos de ley con los que se pretende prohibir expresamente que menores de edad de la franja de 12 a 17 años transmitan imágenes en que se muestren ellos mismos o con otros adolescentes en situaciones de sexo o desnudez.
