El dolor de sacrificar a nuestra mascota

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Tener un perro en casa suena muy divertido para muchas personas ya que es el que siempre nos recibe con alegría hace que lo sintamos como parte de la familia.

Sin embargo, muchos no toman todos los cuidados necesarios para protegerlos de ciertas enfermedades como la leishmaniasis que constituye uno de los peores males pues por lo general acaba con la vida de los canes.

La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica causada por un protozoo del género Leishmania y transmitido por la picadura de moscas del género Phlebotomus. Las mosquitas pican a un animal enfermo y luego a uno sano así le trasfieren la enfermedad.

Este mal no es contagioso, es decir NO se trasmite por:

Darle un fuerte abrazo al cachorro

Cariñosas lamidas de la mascota

Apareamiento entre animales

Supuestamente una perra tampoco le trasmite la enfermedad a sus crías, no obstante hay estudios recientes que indicarían que sí.

El nombre del insecto en guaraní es Karachã, y el caldo prefecto para su criadero se encuentra en materiales en estado de descomposición como huecos de árboles, troncos, hojas y no en el agua como mucha gente cree.

El doctor Marco Lobos, de la clínica Veterinaria Internacional comentó que anteriormente la presencia de estos parásitos se limitaba a los bosques donde hay abundante vegetación. Pero a consecuencia de la deforestación estos mosquitos empezaron a migrar hacia las zonas urbanas y de esa manera es como llegaron hoy hasta nosotros y nos atacan en plena ciudad.

La visceral: son las que atacan las vísceras en preferencia riñón e hígado

La cutánea: es la afecta a la piel y mucosas

El animal se presenta flaco, con úlcera alrededor de los ojos, la nariz y la boca

La piel se descascara

La cara se vuelve toda blanca por eso se le llama “cara de payasos”

Desarrollan heridas que le sangran

Uñas largas

Ganglios linfáticos enormes

Sangrado de nariz (un 90% de probabilidad de que sea leishmaniasis)

Cuando el can posee uno o varios de estos síntomas se debe realizar un análisis que consiste en tomar una muestra de sangre que luego es enviada al laboratorio donde se determina con exactitud si el perro contrajo la enfermedad.

También hay animales que aparentan completamente sanos y no presentan ninguno de los síntomas mencionados. Sin embargo, al practicarles las pruebas se descubre que en realidad se encuentran infectados por la mosquita.

Modos de prevención:

Lastimosamente es un poco difícil porque indefectiblemente cualquiera tiene en su casa plantas, árboles, etc. Si bien buscamos prevenir a través de la limpieza del jardín eso no basta pues ocurre que si el vecino que vive a una cuadra de distancia descuida su ambiente y posee criaderos, la mosquita que vuela a varios metros de distancia llega a los distintos domicilios cercanos y le pica a las mascotas.

No obstante es imprescindible que cada uno trate de evitar estos criaderos conservando un espacio aseado además de fumigar al menos una vez al mes con cualquier producto que contenga “deltametrina”, que es la droga más eficaz para matar al karachã que a la vez extermina también otros insectos como cucarachas, hormigas, etc.

En cuanto a los perros en sí, los veterinarios recomiendan collares repelentes. Scalibor es el nombre del único collar con deltametrina disponible en el país y ayuda a evitar que la maldita mosquita pique al can.

Viene en dos tamaños pequeño y grande con un costo aproximado de 80.000 y 120.000 respectivamente y debe renovarse cada seis meses.

Por otro lado están las pipetas repelentes que se reponen cada treinta días.

¿Es realmente inevitable el sacrificio del perro?

Se recomienda sacrificar pero en realidad depende de muchas cosas dado que se podría implementar un tratamiento que aún no está oficialmente aprobado en nuestro país pero que muchos profesionales lo practican.

Para ello, es necesario evaluar al animal practicándole un perfil hepático renal para determinar si el riñón y el hígado funcionan correctamente ya que las drogas utilizadas en el tratamiento son tóxicas para estos órganos y si los mismos están dañados de nada servirá la medicación ya que de igual manera el paciente morirá.

Una vez que se compruebe que el perrito resistirá a las medicinas se requiere que el propietario tome conciencia de lo que significa el procedimiento, pues además del alto costo de los remedios implicará mucho compromiso y disciplina ya que si la dosis no se cumple adecuadamente no habrá resultados favorables.

Es decir si a una determinada hora el perrito debe tomar la medicina y el dueño no se encarga de dársela y asegurarse de que se la trague sencillamente morirá. Por ello se insiste en que se requiere de un estricto compromiso por parte del dueño.

Uno de los motivos por los cuales las autoridades no aprueban el uso del tratamiento es porque consideran que si las emplean en los animales va a llegar un momento en que los protozoarios se vuelvan resistentes lo que provocará que las drogas ya no tengan el mismo efecto en los seres humanos y se deberá recurrir a dosis más fuertes y quizás a otras sustancias.

También existe una vacuna preventiva denominada Leishmune, pero tampoco ha sido aprobada en Paraguay por lo que solo se puede conseguir en el Brasil donde más de 70.000 perros ya recibieron la dosis dado que garantiza entre un 92 y 95% de efectividad en la protección

La misma solo actúa contra la leishmaniasis visceral y se aplica luego de un obtener un resultado negativo de leishmania pues si el animal ya se encuentra infectado la vacuna no actuará.

Esta vacuna se suministra inicialmente tres veces con un intervalo de 21 días. Posteriormente se repite la acción cada un año. “Para nosotros sería ideal la aprobación del tratamiento y las vacunas” sostuvo el doctor Marco Lobos.

Aún así Lobos cree que dentro de un breve tiempo este sistema ya se implementará en nuestro país.