Pocos como él logran, en el circuito local, manejar el timing del humor, entre personajes propios e imitaciones. Pero es ese, justamente, el desafío de este actor de comedia y humorista: recrear personajes que –hasta ahora– supieron alejarse del terreno televisivo.
“Me fue interesante la cuestión de tener varios personajes que todavía no fueron muy explotados. Eso nomás lo que hice”, cuenta Gustavo, en tono modesto. “Le agarré los que me parecían muy simpáticos, y les llevé al teatro a los que no hacen televisión”.
Vestido de Freddie Mercury –en alusión a la reciente presentación en el país de la banda tributo argentina Dr. Queen–, el humorista da apertura a su espectáculo, escoltado por bellas bailarinas.
Desde allí, y en plan monologuista, hará alusiones a su par mexicano Adal Ramones y al presentador Kike Casanova. “¡Le dijo puta a todas ustedes!”, reclamará a sus bailarinas, para tratarlas después de “putitas”. No faltarán referencias a sus acostumbradas imitaciones a Rubén Rodríguez, y hasta una mención a la música “de terror” de la “K-chorra”.
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Entre otros personajes, Cabaña representa a una macumbera –con claras reminiscencias a “El Manosanta”, del recordado argentino Alberto Olmedo–; a una bailarina de folclore paraguayo –que debe “lidiar” con las clásicas botellas en la cabeza–, así como a un típico agente policial: el Comisario Caballero.
La idea de estrenar un unipersonal –cuenta él– nació varios años atrás, mientras el actor estaba de vacaciones en Brasil junto a Néstor Kot y su esposa; sus productores, respectivamente. “¡Ahí surgió verdaderamente la verdad!”, bromea.
-¿Buscabas despegarte de tus personajes ya instalados?
-No quería hacer nada que estaba haciendo en TV, ¿sabés por qué? Porque no quiero que sea más de lo mismo; como era mi primer unipersonal, quería algo explosivo, algo nunca visto.
-En la obra se destacan la macumbera, el policía… ¿Cuál fue el criterio para la selección de personajes?
-Ya salieron en algún momento en teatro, y a mí me parecieron muy simpáticos; entonces decidí traerlos otra vez, cargarles con algunas cositas y presentarlos de nuevo. Porque son buenos… y si algo está bueno, hay que explotarlo al máximo y esos personajes siempre fueron ovacionados.
-¿Cuál fue el personaje más difícil de llevar?
-Al policía era al que más le tenía miedo, ¡Miedísimo le tenía! ¿Por qué? ¡Porque tenía miedo del verbo tener miedo! (Risas). Tenía miedo porque no sabía cómo encarar el personaje… ¡A eso le tenía miedo! A encarar mal, o a no llenar las expectativas. ¿Y vos sabés que es el personaje más ovacionado es el policía?
El humor de Cabaña se desliza en un mar de ironías y picardías. El actor apela al humor más genuino de su personalidad: a veces más blanco, a veces filoso e irónico y hasta autocrítico. Su exitoso paso por “Telecomio” –recordado programa de humor, que compartió en pantalla junto a la fundadora del grupo, Clara Franco, y un elenco compartido por José Ayala, Walter Evers, Maricha Olite, entre otros–, hoy sigue presente en su carrera.
“Había magia. La genialidad que tiene Clara, Walter, que tienen Maricha, Josecito… Y la genialidad de cada uno de nosotros, de los integrantes de Telecomio. También desde el director (Aníbal Colmán), que siempre estaba con nosotros. Era un conjunto de genialidades que, si hoy día se vuelve a hacer con ese mismo elenco otra vez, va a ser un boom”, asegura.
Sin embargo, la sinceridad y el humor sin filtros también le pasaron factura a ese tipo de humor.
“Recuerdo que una vez un productor de TV que hacía una publicidad tuvo que levantar su pauta televisiva, justamente porque nosotros hicimos una imitación de él, haciendo la publicidad de esa empresa. Una sátira que hicimos en Telecomio”. Se trata de Bruno Masi, en una imitación que hizo su excompañero Walter Evers.
-¿Por qué el poco humor en la televisión actual?
-Por los auspiciantes; no todos, porque hay varios otros auspiciantes que sí quieren apostar, pero yo no sé… Debe ser una cuestión comercial, o por lo que se pueda llega a vender en un programa humorístico.
Yo tengo la experiencia de que los auspiciantes mismos no quieren muchas veces pautar porque no quieren que su producto se relacione con lo ‘cachiái’. Lo que creo que ellos no saben es que es más fácil haciendo humor hacer las cosas. ¿Por qué? Porque la gente se identifica mucho más con lo humorístico.
Gustavo Cabaña inició su carrera en la radio, allá por 1998, de la mano de Milva Gauto. Cinco años después, recibió la propuesta de Clara Franco, quien lo llevó al fenómeno que se llamó después “Telecomio”. Desde allí, lo demás es historia.
“Todo lo que hice le encantó a los productores (…). Los productores se enamoraron de mí porque hacía varias voces. ¡Más que Clara y más que Walter!”, bromea, entre risas.
Entre los personajes que más disfruta, no se olvida de las imitaciones a María Teresa López, Zuni Castiñeira. “Pero el que me cansó fue el de Nicanor (Duarte Frutos)”, reconoce.
La del popular y extrovertido actor de comedia y humorista es solo una de las dos personalidades que Gustavo Cabaña lleva. La otra, mucho más reservada, la del profesor de Física de secundario.
“Tengo cinco cursos en el Colegio Fernando de la Mora, en los cinco enseño Física”, revela, y cambia de tono.
“Yo creo que la matemática me ayudó muchísimo en esto, en mi trabajo de hoy en día, porque la matemática te da agilidad mental, y a mí lo que me dicen siempre es: ‘Gustavo, no puede ser que vos siempre tengas rapidez mental para hacer tal chiste…’ Gran parte de la agilidad mental en cuanto a lo cómico, se lo debo también a las matemáticas”.
Sin embargo, su perfil de intelectual se entrecruza perfectamente con su faceta más jocosa.
-¿Cómo se conjuga tu personalidad de comediante en tu faceta de docente?
-Yo les quiero muchísimo a mis alumnos, pero yo creo que aprendieron muchísimo por la manera en que yo les enseño a ellos, en el sentido de que no soy el prototipo de profesor. Ese prototipo de profesor ‘exigeeeente’, que no quiere saber nada, que no le importa… Yo trato de hablar el mismo lenguaje que ellos hablan, ¡porque yo hablo el mismo lenguaje que ellos hablan!”.
“Único” es el nombre del unipersonal debut en el que Gustavo Cabaña se enfrenta a un público con la misma esencia de siempre.
Su público de tevé, el seguidor de las recordadas parodias, tal vez deba resignarse a una próxima oportunidad. Esta vez será el momento de un nuevo ingrediente de humor, sin perder la esencia de siempre. Eso sí, promete salir con una sonrisa; porque, como dice Cabaña, “siempre es bueno reírse de uno mismo; pero si se puede reírse del otro, mejor”.
El espectáculo cuenta con la producción de “3 Palos”, y se realiza en distintas funciones el fin de semana del 19 al 21 de octubre, así como del 26 al 28 de este mes; también se presentará del 2 al 4 de noviembre, en el Complejo Textilia. La gira proseguirá más tarde por ciudades del interior como Ciudad del Este, Caacupé, Caaguazú, San Lorenzo, Encarnación, Villarrica y Concepción.
Las entradas tienen un costo de G. 75.000 (Bronce), G. 110.000 (Plata) y G. 140.000 (VIP).
