A finales de la década de los '90, la industria del videojuego era un paisaje muy distinto al que había tenido a principios de la década.
Luego del devastador colapso de la industria en los Estados Unidos -y por asociación toda América- en la primera mitad de los '80, Nintendo le devolvió la vida con el éxito masivo que supuso su Nintendo Entertainment System (NES), que durante los años siguientes entraría en una reñida lucha con la también japonesa Sega por el dominio del mercado de consolas.
Pero en 1994 entraba al juego Sony, que transformó una malograda alianza con Nintendo para producir un dispositivo que le permitiera a la SNES -la “Super Nintendo”, sucesora de la NES- reproducir juegos almacenados en CD, en su propia consola de videojuegos, la PlayStation.
Con una combinación de factores como el apoyo de los desarrolladores de juegos, que dio lugar a un impresionante catálogo de títulos, el sorprendente salto tecnológico del CD que permitía almacenar más información que los cartuchos de sus competidores, y el revolucionario salto a los gráficos en auténtico 3D, la máquina de Sony arrasó con la competencia y dominó el mercado de manera indiscutida.
Mientras tanto, Microsoft se enfrentaba a un problema: la popularidad de PlayStation y la inminente llegada de la aún más poderosa PlayStation 2 corría el peligro de alejar a demasiados “gamers” de jugar en PC, por lo que la compañía estimo que necesitaba introducirse en el mercado del videojuego con su propia máquina.
El desarrollo de la máquina estuvo a cargo del equipo del software DirectX de Microsoft, quienes primeramente presentaron un prototipo con ese software, denominándolo la “DirectX Box”. La presentación convenció a los ejecutivos de la compañía, quienes dieron luz verde a la consola.
La fabricación de la Xbox no era la primera vez que Microsoft se relacionaba con el mundo del videojuego, ya que la compañía había colaborado con Sega cuando esa compañía japonesa se hallaba desarrollando su consola Dreamcast. Sin embargo, cuando Bill Gates -por entonces presidente de Microsoft- anunció que su compañía sacaría su propia máquina de juegos, causó gran sorpresa.
Lo primero de la Xbox se vio en la Conferencia de Desarrolladores de Videojuegos (GDC, por sus siglas en inglés) de 2000, cuando el propio Gates mostró la consola por primera vez. Por entonces, la PlayStation 2 ya estaba saliendo a la venta en Japón, y la Dreamcast veía sus ventas disminuir; sería la última consola de Sega. El impactante suceso que suuna consola nueva tuvo pronto un protagonista claro además de la consola en sí.
Un impresionante título de ciencia ficción en -originalmente- tercera persona que se presentaba como una demostración de lo que la consola era capaz de hacer: su nombre era “Halo: Combat Evolved”, un juego de la desarrolladora Bungie que había sido originalmente anunciado para computadoras Mac pero que luego fue seleccionado para ser el buque insignia de la Xbox, una vez que Microsoft compró Bungie.
Luego de ser presentado en esa forma en la edición del año 2000 de la feria E3, Bungie reconfiguró el juego para que sea en primera persona, una decisión quizá algo adelantada a su tiempo, ya que el género de la acción en primera persona era algo más característico de las PC, y nunca había tenido gran éxito en consolas, más allá de ocasionales éxitos como “GoldenEye” o “Medal of Honor”. Una decisión que probaría ser providencial.
La Xbox se lanzó al mercado de forma triunfal en noviembre de 2001, acompañada de “Halo” y numerosos otros títulos como “Tony Hawk’s Pro Skater 2X” o “Dead or Alive 3”.
A los tres meses, la máquina ya había vendido más de un millón de unidades, lo que significa que se vendió a un ritmo aún más rápido que el de la PlayStation 2 y la Gamecube de Nintendo, e inclusive que las futuras PlayStation 3, Wii, y su propia sucesora, la Xbox 360. Meses después la consola llegaría a los mercados de Europa y Japón, con menos éxito que en Norteamérica.
Más de la mitad de las consolas compradas en los primeros dos meses se vendieron con copias de “Halo”, prueba de lo vital que fue el título de Bungie para el éxito de Xbox. La otra gran parte de la responsabilidad de la solidez actual de la marca es la gran innovación que Microsoft se tenía guardada bajo la manga, y que finalmente reveló en 2002.
Casi un año después del propio lanzamiento de la consola, Microsoft daba un golpe maestro inaugurar Xbox Live, un servicio en línea que permitía a los jugadores conectarse a internet con la consola y jugar contra otros jugadores en todo el mundo, además de posibilitar la descarga de contenidos. Finalmente, los jugadores de consola iban a poder jugar en línea, algo previamente reservado sólo para quienes jugaban con PC.
En dos meses el servicio -que era y es hasta hora pago- ya tenía más de 250.000 personas suscritas, y ese número se dispararía en 2004 con el lanzamiento del altamente esperado “Halo 2”, que por fin permitía a los jugadores enfrentarse en encarnizadas batallas en línea. El impacto fue tal que en su momento “Halo 2” se alzó como el lanzamiento más lucrativo no solo de la historia de los videojuegos, sino que del entretenimiento en general, con más de 125 millones de dólares en ventas sólo en su primer día.
Lógicamente, el juego acabó como el más vendido de todos los lanzados para Xbox.
Con todo, la consola no logró ni de lejos alcanzar en ventas a la PlayStation 2, que había vendido para 2006 más de 100 millones de unidades, contra las 24 millones de la Xbox, que quedó en segundo lugar en ventas en esa generación de consolas.
La Xbox dejó de fabricarse en 2006, luego del lanzamiento de la Xbox 360. Su último juego fue lanzado en 2008.
