La chica del metal

Claudia Riquelme, más conocida como "Clu", busca posicionar a la mujer en la escena del metal local. Cómo ser mujer, profesional, madre, metalera... y no morir en el intento.

https://arc-anglerfish-arc2-prod-abccolor.s3.amazonaws.com/public/CYKWLQ3QBBBWDM4JHDF4DEC4OI.jpg

El arte no es ajeno a su vida. Desde pequeña, en su Luque natal, empezaba a absorber el elixir de la música a través de tíos arpistas que llenaban sus días de folclore. Desde entonces sentía el impulso de intentarlo; y no fue sino hasta los ocho años, cuando aprendió a ejecutar el arpa.

Pero su sueño, en realidad, iba hacia otra dirección: ella quería ser estrella del metal. Por eso, en 2009, se entera que una banda necesitaba un bajista, y ella -sin dominar el instrumento- no dudó en apuntarse. "Yo dije: 'soy bajista, por ahí puedo probar si les gusta'. Y me dieron: 'sí, vení y proba'. Fui, probé y les gustó. Mi desempeño era muy pobre todavía, porque mucho no sabía. Me quedé y aprendí a tocar con ellos, y crecí desde cero hasta lo que hago ahora". Fue así como llegó a Sadistic Art, la banda en la cual hasta hoy se desempeña como bajista.

A pesar de reconocer algunas dificultades que atraviesan las mujeres para subirse al escenario, "Clu" aprovecha su experiencia para demostrar que es posible.

-¿Existen barreras para ser mujer e integrante de una banda de metal?

-Se suelen dar dos situaciones: la primera es el apartar esa diferencia que se suele hacer. Una mujer es y puede ser tan música como cualquier otro varón músico de cualquier estilo. No por ser mujer tenemos algo que demostrar, como si fuera que tenemos que decir: 'Nosotros también podemos', porque somos exactamente iguales.

Yo nunca tuve problemas con el público varón: a la gente le genera mucho interés, curiosidad. Esa es mi principal motivación: demostrar que la mujer puede ser igual o mejor que cualquier otro músico.

Pero, sí, me llegó a pasar con las mujeres: en algún que otro concierto, sentí algún roce o hubo gritos, palabras de por medio en mi contra... cada uno tiene su punto de vista, por ahí el ambiente de la mujer es un poco más pasional, más sentimental. Pero son cosas que dejé pasar y que me sirvieron para ir adelante. Hay mujeres que son más machistas que los hombres.

-En este sentido, ¿sentís que con tu experiencia inspirás a las mujeres a animarse al metal?

-Claro que sí. Yo estoy llevando una bandera que dice: 'Vos también podés hacer lo que estás soñando hoy'. Porque hace años tenía este sueño, que es de lo que estoy viviendo. Yo sentía que amaba la música, era una aficionada más del metal, yo decía: 'algún día voy a estar ahí arriba'. Pasé de decir 'algún día' y hoy estoy acá. Y eso es lo que me gustaría transmitirle a las chicas: a tener esa confianza en sí mismas, en cualquier faceta de su vida. Tenemos mucho todavía que hacer por nosotras, porque todavía no se está haciendo mucha historia con las mujeres.

No solo la realización profesional le llegó a través de la música. Porque, entre concierto y concierto, también le llegó el amor. Esta vez, encontró su mejor canción en la mirada de un baterista: Luis Almada. "Ya era conocido de vista, era un músico conocido y tenía bandas con trayectoria", comenta. "Nos conocimos en un momento muy importante de mi vida: mi hermanita había fallecido cuando y él estuvo ahí conmigo, me dio su apoyo, su soporte, y una contención increíble en un momento demasiado difícil".

En el momento que sintieron que debían ser padres, no dudaron y se prometieron no abandonar sus sueños. "Dije 'ahora es el momento en el cual quiero ser mamá, pero eso no me va a detener'. La gente dice: 'me caso y dejo la música'. No, ¡eso es tu identidad! Entonces decidimos estar juntos, pero no por eso ninguno va a dejar lo que le encanta".

Actualmente, su esposo, integra además su banda musical. "Yo me oponía a que se integre el grupo", revela. "No quería, pero al final él me demostró que era la persona indicada".

De ese amor metalero, un año atrás, nació Máximo. "Clu" no dejó de tocar, incluso embarazada. "Siempre con los cuidados debidos", aclara.

Con influencias de clásicos del Death Metal como Benediction, Deicide y Cannibal Corpse, el grupo está integrado por Luigi Destruction (voz), Luis Almada (batería), Claudia "Clu" Riquelme (bajo), Rodrigo Fernández (guitarra) y Pablo Valenzuela (guitarra).

"Tratamos de ser lo más abiertos posibles", aclara "Clu". "De todo lo que se puede llegar a aportar, sale algo distinto a lo que uno tiene como concepto del Death Metal tradicional. Pero no es para nada convencional", agrega.

Mientras preparan presentaciones para el 14 de febrero -en el Death Empire I (Seccional colorada Nº 1 de Santísima Trinidad)- y el 28 de febrero -en el San Lorenzo Metal Fest II (Seccional colorada de San Lorenzo)-, la entusiasta bajista celebra la apertura musical de los últimos años en Paraguay. "La gente está teniendo mucha más apertura musical, entonces las cosas se están pudiendo. Este año queremos grabar un material... en el camino veremos lo que se va a ir dando".

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD