Se agudiza la inteligencia.
El cabello blanco no denota una mente confusa. Sigmund Freud publicó su primera gran obra “La interpretación de los sueños” a los 44 años. Asimismo Cervantes tenía 57 años cuando lanzó El Quijote.
Con la edad se pierden algunas cualidades, pero siempre y cuando se lleve una vida estimulante, una persona crea más conexiones entre células cerebrales, lo cual va acompañado del incremento de conocimientos hasta los 80 años.
Y a partir de los 60 en adelante será un cúmulo de cosas las que ya habremos aprendido, tanto por experiencias como por capacitación. No en vano se dice que el diablo sabe más por viejo que por diablo.
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Los mecanismos psicológicos de defensa, es decir, la manera en que hacemos frente a los sentimientos difíciles, se vuelven más sanos con el paso del tiempo.
En la etapa de la juventud, se emplean estrategias tales como la negación y las reacciones impulsivas. En cambio las personas maduras, recurren con mucha más frecuencia al sentido del humor, al altruismo y a la creatividad. Esto implica que un acontecimiento agobia menos a un ancianito que a un joven.
Este fenómeno se da porque alguien mayor ya vivió muchas situaciones, tales como la pérdida de un empleo, la partida de un ser querido o la separación de su pareja, por lo cual tolera mejor las cosas de la vida.
A medida que uno envejece, se vuelve más singular, y consciente de sus ideas, gustos, virtudes y defectos, por lo que llega a lo más profundo de su interior.
Las personas identifican su personalidad, conocen su modo de ser y por lo tanto saben cómo actuar, en síntesis tienen claro quiénes son según indica un artículo de una antigua edición de los 90 de la revista selecciones.
Los seres de mayor edad adquieren un instinto paternal aun cuando los hijos han crecido. Esto inclusive puede trascender el ámbito familiar y aplicarse también a personas cercanas por quienes se siente un aprecio similar al de alguien de su sangre.
Una de las razones por las que se teme a la madurez es el aislamiento. La soledad surge, de la tendencia de todo ser humano a compartir su existencia con otros. Si esto no se logra se generan sensaciones de estar incompleto y la desazón derivada de ello según afirma el portal vejez y vida.
Quien se lo propone, puede ampliar sus relaciones interpersonales pues luego de haber pasado por los principales grupos sociales, familia, escuela, universidad, trabajo habrá acumulado amigos de toda la vida, conocidos, colegas, compañeros, etc.
La gente madura, por lo general es libre de emplear su tiempo en lo que se le antoje, aunque a su vez entienden que se encuentran en una etapa en la que ya han experimentado la mayoría de los placeres y sinsabores de un ser humano.
Justamente por ello, toman conciencia de lo preciosos que son los años que parecen pasar inadvertidos. Aun así es recomendable mantener el interés en alguna actividad o hobby pues es una forma de sostener el entusiasmo de seguir adelante.
