Lección de dignidad

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Con un simple y engrandecedor gesto de pobladores tanto del barrio Ricardo Brugada como Pelopincho, en Asunción, se demuestra que la dignidad aún existe y hasta incluso se sobrepone a los preconceptos.

Por la tiranía de la generalización, se ha vuelto frecuente asociar a los denominados cinturones de pobreza con flagelos como las drogas y la delincuencia, que son realidades ineludibles, tanto por las precariedades estructurales, como por la falta de oportunidades y políticas reales de desarrollo para esta franja poblacional.

Es también cierto que gran parte de la población de estos barrios lucha diariamente en medio de las desigualdades para lograr el sustento familiar con dignidad y honestidad, valores que quedaron demostrados con el tajante rechazo al donativo de carne, fruto de la extorsión del grupo criminal EPP, al empresario Osvaldo Domínguez, cuya propiedad fue atacada el pasado 30 de enero.

En la ocasión, los criminales exigieron la entrega de carne por valor de 50.000 dólares, en concepto de multa por delitos ambientales, de esta manera el EPP pretendía justificar su accionar criminal que ha costado la vida de varios ciudadanos paraguayos, entre civiles, policías y militares. Apenas unos días antes de la incursión armada al inmueble en cuestión, se produjo el secuestro y ejecusión de los ciudadanos alemanes Robert Natto y Érika Reiser.

Los lugareños no solo optaron por rechazar el donativo producto de la extorsión, también manifestaron su deseo de que haya paz en el país y también pidieron la liberación del suboficial Edelio Morínigo, secuestrado ya hace siete meses. Esta respuesta deja en evidencia la incongruencia del discurso y las acciones de este grupo delictivo que mantiene en zozobra a los departamentos del norte del país en los últimos años.

De hecho el argumento principal para la negativa tiene que ver con la procedencia del donativo y que la aceptación hubiese significado avalar al EPP que pretende revindicaciones sociales a través del secuestro y la muerte, a riesgo de que la reputación del receptor quede manchada para siempre a cambio de alimento que dura por unos días, expresó el dirigente del barrio Pelopincho, Melanio Cáceres.

En 2010, durante el plagio del ganadero Fidel Zavala, los criminales exigieron a la familia la entrega de varias reces de ganado para indígenas de la comunida mbya guaraní, quienes en aquella ocasión optaron por el rechazo, por los mismas razones que las anteriormente señaladas, a pesar de ser una comunidad con numerosas necesidades.

En contrapartida, pobladores del barrio Calaverita en la ciudad de Concepción adelantaron que aceptarán la carne debido a la falta de empleo y el abandono del Estado. De hecho, líderes de la zona optaron por no responder a las reiteradas consultas sobre el origen del donativo.