Una de las que hace poco causó revuelo a través de las redes, es la joven norteamericana Dakota Rose, quien se hace llamar "Kota Koti", tanto en su canal de Youtube como en su blog personal.
La joven de 16 años, que reside actualmente en Orlando, Florida, ofrece tutoriales de belleza a través de sus videos. Su idea en un principio fue viajar a Los Ángeles y cumplir su sueño de convertirse en actriz, junto a su hermana Kirsten Leigh, quien también, a la edad de 14 años, posteaba fotos en su perfil de Myspace, inspiradas en la tendencia "emo".
A diferencia de su hermana, Dakota propone una imagen más inocente, basado en los personajes del manga y el anime. Y es gracias a esto que ha conseguido una gran cantidad de seguidores, en su mayoría pertenecientes a Corea, China y Japón.
Ella no es la única. También existen casos como el de la joven londinense Venus Palermo, que, al igual que Dakota, utiliza sus videos para dar tips de como obtener un look de "muñeca". Y es que el exceso de polvo compacto, el tono pastel en las prendas y los colores de los lentes de contacto son elementos suficientes para que a esta joven de 15 años, se la tilde de esa forma.
Según el diario The Sun, Venus ya se maquillaba a la edad de seis años, y lo mantiene las 24 horas del día.
"Siempre voy a actuar y vestirme como una muñeca, no importa la edad que tenga. Es lo que soy. No voy a cambiar por nadie", confiesa la joven en una parte de la nota. Ella también se inspira mayormente en la moda oriental y en los personajes del anime.
Al igual que ellas, también lo hacen otras chicas en la red.
Según la psicóloga Mónica Albertini, “las adolescentes siempre se han caracterizado por buscar formas nuevas, creativas y a veces riesgosas de explorar su identidad”. Y es que las facilidades que hoy en día ofrece Internet son realmente numerosas.
Respecto a esto, Mónica explica que “los adolescentes se encuentran frente a un nuevo espacio donde los desafíos comunes de esta etapa (tales como el desarrollo de la identidad, sexualidad, sentido de pertenencia, autoestima, vínculos, etc.) adquieren formas y proporciones difíciles de entender y acompañar para nosotros, los adultos”.
¿Cuál es la influencia de Internet en la juventud?
En primer lugar, la relación de Internet con los adolescentes no es una relación unidireccional, tal como podríamos pensar sobre la televisión. El Internet no “está haciendo algo” a nuestros adolescentes, no es el “culpable” de estas conductas; los adolescentes construyen y coconstruyen este espacio a través de sus interaccionessociales, gracias a sus publicaciones y la frecuencia que visitan estos sitios. Es así como generan las corrientes sociales “on line”.
¿Qué los lleva a subir este tipo de contenidos?
Hay muchos factores que inducen a los adolescentes a llevar a cabo sus “experimentos” de identidad en Internet, una de ellas son las ventajas percibidas en la comunicación en línea: El anonimato y la posibilidad de explorar temas sensibles, como la sexualidad, sin sentirse juzgados o bajo el control y el monitoreo de los adultos, etc.
Las investigaciones encuentran que, gracias a las ventajas mencionadas, dos temas son los más “explorados” en Internet: la identidad y la sexualidad. Las adolescentes se visten y se representan a sí mismas como muñecas en sus blogs, como una forma de acercarse a los cambios que van viviendo sus cuerpos, y su identidad en esta etapa de sus vidas.
Estos “experimentos” ayudan a explorar su género. ¿Qué es ser mujer? ¿Qué es ser niña? ¿Cómo defino lo femenino? ¿Qué es atractivo? ¿Cómo genero atracción en mis pares y en el sexo opuesto? ¿Cómo lidio con la atención que mi cuerpo recibe? Todas estas preguntas, y más, son las que intentan responder a través de este tipo de contenidos.
¿Quiénes responden a estas de preguntas?
Sus pares, otros adolescentes lidiando con temas similares. Las investigaciones son categóricas: los pares son centrales en el desarrollo de la identidad y la sexualidad, y los pares y medios sociales son las fuentes fundamentales de información sobre la sexualidad en esta etapa de la vida. Las adolescentes publican segmentos de su intimidad (cómo se visten, cómo se maquillan, etc.) y reciben respuesta positiva o negativa de otros adolescentes, que confirman las hipótesis que ya tenían de sí mismas, o responden cuestionamientos encubiertos en estos videos (¿Soy linda? ¿Me visto bien?, por ejemplo). También se plantean nuevas preguntas a la que publica, afectando el desarrollo de su identidad. Además, en el proceso de leer las respuestas, las adolescentes se miran y observan detalladamente, revisando sus propios videos, y evaluándose a sí mismas, coconstruyendo su identidad y afectando su autoestima.
Este proceso de exponerse, recibir retro alimentación, y luego incorporarlo, es un proceso que las adolescentes viven a diario en sus relaciones interpersonales, pero lo viven con mayor intensidad en sus blogs y páginas de Internet.
¿Es esta una actitud egocéntrica?
El campo de la cyberpsicología, en estudios de narcisismo y de autoestima en Internet, reveló que las personas con más altos índices de narcisismo y más bajos índices de autoestima tienen una mayor actividad “on line”, así como también altos contenidos de auto promoción (fotos, videos, etc.). Las investigaciones señalan que las redes sociales a los que los adolescentes pertenecen, son herramientas para socializar en lugar de aislarse. Por eso, afiliarse con subgrupos dentro de Internet, les da un sentido de pertenencia.
Podemos concluir que las adolescentes que se enganchan a estas conductas, tienen tasas de narcisismo muy altas, pero baja autoestima, la cual intentan mejorar a través de la auto promoción y aceptación de parte de sus pares. Ser una “muñeca” del network de “muñecas” surge como una marca de identidad fuerte, que las diferencia, las hace sobresalir, y –a través de la difusión en nuevos medios de comunicación– es la base de un nuevo sentido de pertenencia subcultural en un grupo “ideal” para ellas.
¿Qué reglas deben aplicar los padres en este tipo de situaciones?
En Internet debemos aplicar las mismas reglas de la vida real: saber con quién hablan nuestros hijos, saber con quienes salen, a donde van, a que hora van a volver, recibirlos y chequear el estado en que “regresan”, expresar las normas y valores de nuestra familia en forma clara, expresar nuestras expectativas con respecto a la conducta de nuestros hijos, con convicción y con frecuencia. Además, las investigaciones sugieren una herramienta de protección clave: que el computador esté en un área común, no recluido a un cuarto donde la supervisión es menor, y la exposición del niño es mayor.
La Licenciada Gabriela Casco, señala que este tipo de actitudes on line es “una búsqueda de su deseo propio, buscando ser diferente de los demás, aunque luego esto se vuelva una moda y muchas otras chicas lo hagan”.
“Es el resultado de la sociedad que las gesta, rodeadas de tanta virtualidad y tecnología. ¿Qué mejor forma que ser “visible” siendo un “avatar” mejorado de sí mismas?, se dicen a sí mismas, y es que con todas las herramientas que ofrece la sociedad de consumo de la imagen altamente “cotizada” y valorada hoy día (con la más alta tecnología y avances en tema de maquillaje, cirugías, photoshop, edición de videos, cámaras e imágenes de alta definición) es como representar la realidad de la virtualidad para ser aceptadas.
¿Existe algún tipo de peligro para las jóvenes que suben estos contenidos a la red?
Por supuesto, los riesgos de acoso cibernético, acoso sexual, pedofilia, y apertura temprana al despertar sexual, así como sus consecuencias emocionales y psicológicas (embarazos no deseados, abortos, enfermedades de transmisión sexual) son posibles, y eso no es un juego.
También existe la posibilidad del acoso cibernético, el arrepentimiento (una vez subida a la red, la imagen ya es del “mundo virtual”, por lo tanto es imposible borrarla). La necesidad de sostener en el tiempo esta imagen puede crearles estrés y angustias de todo tipo, paranoia, narcisismo, egocentrismo, infantilización de la personalidad e inmadurez (puesto que deben sostener esa imagen “para el público”).
Quizás se pueden dar problemas alimenticios como la anorexia o la bulimia.
Existen casos de “trastorno dismorfico corporal”, en donde la persona se ve “fea” o deforme, cuando en realidad no lo es. Se pueden ver con la necesidad de comprar compulsivamente maquillajes, ropa, accesorios, etc.
Algunos de estos contenidos caen dentro de una connotacion sexual, algo “subida de tono”...
El efecto “voyeur” que pretende “sin querer queriendo”, este tipo de contenidos, es resultado de una sociedad altamente erotizada, en donde se exacerba lo sexy y lo sexual en todas partes. La alta valorización de lo visual, altamente definido, HD, tercera y cuarta dimensión de las imágenes, provoca que “virtualizarse” sea un juego y un “servicio” (como ellas mismas lo definen), para las personas que quieran “verse mejor” literalmente.
¿Este exceso de maquillaje y producción, puede provocar algún daño?
Maquillarse o producirse no es “tóxico” y es propio de la edad. Si realizando este tipo de videos, o subiendo esta clase de fotos, es la única forma en la que siente aceptación, significa que prácticamente “hipotecan” su personalidad y su alma, pues estaría atrofiando otros aspectos de interacción vincular con los demás, restando, de esta manera, su creatividad, y uniformándolas en un solo estilo de ser y actuar, encerrándolas en una cárcel que ellas mismas crearon.
Gabriela señala además que para ser “visible” en la “era de la imagen”, es necesario “hacerse notar” y, con la competencia de la tecnología que acapara la atención de algunos padres, es probable que estas niñas encuentren una alternativa para ser “visibles” en este tipo de “juegos”.
“Ellas sienten que la “mujer objeto” es un producto “adictivo”, más aún en esta sociedad voyeur que idolatra la mujer sensual y producida al máximo. “Si mamá o papá no me miran, que me mire el mundo de la web” dicen, al momento de mirarse ellas mismas una y otra vez como “caricia emocional”.
¿Qué se le puede aconsejar a los padres al respecto?
En principio no satanizar, porque estas conductas son propias de la edad. “Narcisizarse” un poco con maquillajes, peinados, moda y demás, es normal en esta etapa. Pero si se observa una exageración (ansiedad, angustia si no se arregla o no es capaz de salir sin maquillaje o peinado ni a la esquina) se lo debe tomar en cuenta, más aún si existe una especie de sobreexigencias o tendencia a críticas severas.
Hay que tener en cuenta que el hecho de que trate de llamar tanto la atención, indica que existe una falta de atención dentro de casa, y si lo critican o lo humillan, se alejará aún más.
El consejo es “mirar” a los hijos, pero no mirarlos para controlar que hacen, sino mirarlos de corazón, el reconocimiento. Hoy día, donde la fotografía y la imagen reinan el campo visual y en las redes sociales, es importante remitirse a la esencia del ser humano, la que no depende del lenguaje analógico, sino del lenguaje del corazón. Hay que volver a mirar a nuestros hijos, no para pescar en qué momento logramos la mejor fotografía para subir al Facebook, sino para aplaudir su sonrisa, su logro, el momento que está con nosotros y disfrutar de esa “imagen real” que, paradójicamente, tanto buscamos virtualizar.
