Entre tanto premio Óscar, uno puede extrañar el simple placer de una buena película de acción, sin pretenciones más allá de poner a un héroe o heroína contra un ejército de matones anónimos y algún que otro psicópata especialmente llamativo, una buena cantidad de armas de fuego u objetos cortantes, y simplemente entretener.
Everly es un filme que vino volando algo por debajo del radar, una producción del director Joe Lynch, realizador de la prometedora pero finalmente mediocre comedia Knights of Badassdom.
Lynch nos lanza de lleno a la acción sin demasiado contexto. Una mujer desnuda con un elaborado y amplio tatuaje en la espalda entra apresuradamente a un baño y cierra con llave la puerta. La mujer evidentemente ha sido golpeada, y un hombre golpea la puerta, gritando en japonés. Temblando, la mujer va hasta el retrete y saca una bolsa de plástico que contiene una pistola.
Aunque no nos enteramos hasta más tarde, la mujer se llama Everly (Salma Hayek), y aunque no es ninguna máquina de matar, tampoco es una persona indefensa. Sale del baño y, a duras penas, se las ingenia para matar al grupo de hombres que minutos antes había estado dándole una paliza y haciéndole cosas peores. Pero un hombre muy poderoso la quiere muerta, y una serie de asesinos comienza a desfilar por el apartamento en que Everly se encuentra atrincherada.
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Mantener toda la película en un solo lugar puede ser un arma de doble filo: por un lado puede facilitar mucho el trabajo de filmar, pero por el otro el filme puede volverse aburrido rápidamente si el director no sabe mantener la acción variada y fresca, y Lynch afortunadamente cumple a cabalidad en este aspecto.
La acción en general es muy creativa, con grandes momentos como uno que involucra a una granada y un acensor lleno de matones, y además el elenco de engendros del hampa al que Everly debe hacer frente es enormemente variado. Desde asesinas poco hábiles pero aterradoramente psicóticas hasta escuadrones de secuaces en trajes SWAT y demás enemigos que se lanzan con katanas, lanzacohetes y armas de todos los calibres contra nuestra heroína. Y también está el Sádico. El Sádico es... especial.
Otro aspecto clave en el que el filme acierta es en la protagonista. La gran lección enseñada por Duro de Matar en 1988 y que muchos cineastas de acción a veces parecen olvidar es que un héroe vulnerable es vital para que el público no solo se identifique, sino que también sienta tensión en los momentos de peligro y alegría en los instantes de triunfo. No hay emoción en ver a un superhumano invencible masacrar ejércitos de enemigos sin despeinarse mientras las balas le pasan a los costados como si tuviera un campo de fuerza invisible protegiéndolo.
Como era el caso con John McClane en el Nakatomi Plaza, desde el primer instante vemos que Everly está en constante peligro, que se trata de una persona normal en circunstancias demasiado grandes, que debe imponerse a oponentes que la superan ampliamente valiéndose solo de su ingenio, su coraje y cantidades industriales de suerte a medida que muy gradualmente a mejorando sus habilidades de combate. Salma Hayek hace un buen trabajo al reflejar fragilidad y fortaleza al mismo tiempo.
Más allá de eso no hay mucho qué decir de Everly. No es ninguna John Wick, pero es una bienvenida sorpresa que sin duda dejará satisfecho al fanático de la acción. Recomendada.
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EVERLY
Dirigida por Joe Lynch
Escrita por Yale Hannon
Producida por Rob Paris, Andrew Pfeffer, Adam Ripp y Luke Rivett
Edición por Evan Schiff
Dirección de fotografía por Steve Gainer
Banda sonora compuesta por Bear McCreary
Elenco: Salma Hayek, Laura Cepeda, Akie Kotabe, Hiroyuki Watanabe, Jennifer Blanc, Aisha Ayamah, Caroline Chikezie, Togo Igawa y Masashi Fujimoto
