No próximamente: “Song of the Sea”

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La reciente candidata sorpresa al Óscar a la Mejor Película Animada tiene más que merecido el ser considerada parte de lo mejor del cine de animación de 2014.

Ver películas como Song of the Sea realmente hacen desear que la animación tradicional, no por computadora sino amorosamente dibujada y pintada a mano, no fuera tan poco común en estos días, al menos en esta parte del mundo en la que las importaciones cinematográficas que llegan al gran público son principalmente de Hollywood, una industria que ha abandonado casi por completo la animación tradicional.

No es que haya algo malo con la animación computarizada, que requiere tanta atención al detalle y creatividad artística como la animación tradicional, y que ha permitido la realización de verdaderas obras maestras del séptimo arte en las ya más de dos décadas que tiene en vigencia, pero hay algo en la belleza sencilla, pura, de un filme como Song of the Sea que invita a la nostalgia.

El nuevo filme del estudio Cartoon Saloon y el director Tomm Moore, quienes ya hicieron ruido en 2009 con su aclamada The Secret of Kells, es un cuento de hadas moderno empapado en mitología céltica.

En una presentación visual inicial algo abstracta, adecuada para lo que es el punto de vista de un niño pequeño, vemos al niño Ben junto a su madre, quien le cuenta historias sobre selkies, gigantes y demás criaturas mágicas de la mitología del norte de las islas británicas, mientras decoran la que será la habitación del bebé que la mujer está a punto de dar a luz.

Tras una enigmática transición, nos encontramos algunos años en el futuro, con Ben (David Rawle) cuidando de su hermana que ya está por cumplir seis. La niña, Saoirse, por alguna razón no puede hablar. Pero lo más resaltante es que ahora solo los dos niños y su padre viven en la casa, curiosamente ubicada en una pequeña isla con un faro. La madre ya no está, y el padre sonriente del prólogo ha perdido su sonrisa.

Obviamente lo primero que impacta de la película es la belleza de la dirección artística. El rango de colores es vívido y variado, y en el sentido cromático el filme se puede parar orgulloso junto a El Libro de la Vida como uno de los mayores goces visuales del cine animado reciente. La presentación en sí difiere bastante de lo que un vería en películas animadas como las de Disney; la atención al detalle está enfocada de una forma más impresionista y abstracta, con ángulos y perspectivas que en muchas partes no tienen sentido, algo en cierta forma reminiscente del trabajo de Genndy Tartakovsky, particularmente en su obra maestra televisiva Samurai Jack. Incluso en esos primeros compases de la historia, en los que la magia aún entra del todo en juego, el filme es precioso.

Cuando Saoirse pone las manos en un objeto que su madre le dejó a Ben, descubre que hay algo extraordinario en ella, pero su descubrimiento acaba poniéndola en peligro, y su padre decide ceder ante las protestas de la abuela de los niños, quien afirma que la isla es un lugar peligroso para dos niños pequeños y se los lleva a vivir con ellas a la ciudad.

Frustrado con su hermana, su padre y su abuela, y con el hecho de que su fiel perro no vino con ellos, Ben decide huir y regresar a la isla, y muy a su pesar accede a dejar que Saoirse lo acompañe. Sin embargo, inmediatamente resulta evidente para él que hay algo misterioso en su hermana, y pronto se encuentran en una carrera contra el tiempo por volver a casa, mientras son cazados por criaturas mágicas.

Es allí que el filme despega por completo, dando rienda suelta a todo el virtuosismo estético y la calidad de su animación. Pasajes submarinos se vuelves impresionantes espectáculos surrealistas, escenas de lluvias y tormentas son increíblemente tangibles gracias al manejo de los colores combinado con un excelente manejo del sonido, y en una de las más memorables escenas Ben se encuentra con una sabia pero excéntrica criatura en la forma de un anciano cuya barba y cabello cubren casi toda su extensa guarida subterránea. Todo el filme está lleno de momentos grandes y pequeños de enorme creatividad visual y atractivo estético.

Pero detrás del espectáculo visual hay una historia contada de forma audaz, que enmarca la odisea de Ben y Saoirse como una reencarnación de las historias que su madre contaba a Ben y que el propio niño luego usa para tratar de asustar a su hermana. Esto es reforzado por el obvio parecido entre ciertos personajes mágicos y las personas que rodean a los niños.

El filme no hace nada particularmente revolucionario en lo que se refiere al argumento – de hecho, es bastante fácil predecir que el filme acabará con un gran momento de “supera tus miedos” para nuestro protagonista, y ni siquiera recibimos una explicación de por qué tiene esa fobia que exhibe –, pero los personajes son lo suficientemente entrañables y la atmósfera embriagantemente cautivadora, lo que invita a perdonar pequeñas imperfecciones en el guión.

Song of the Sea es probablemente la mejor película animada que usted, amable lector, probablemente no vio el año pasado. Le sugiero corregir eso.

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SONG OF THE SEA

Dirigida por Tomm Moore

Escrita por William Collins

Producida por Tomm MooreClaus Toksvig Kjaer y Paul Young

Edición por Darragh Byrne

Banda sonora compuesta por Bruno Coulais

Elenco: David Rawles, Lucy O'Connell, Fionnula Flanagan, Brendan Gleeson, Jon Kenny, Lisa Hannigan, Pat ShorttColm Ó Snodaigh, Liam HouricanKevin Swierszcz