Paraguay: el que menos invierte en salud y educación

En lo referente a gasto social, Paraguay invierte anualmente sólo alrededor de G. 650.000 por habitante, mientras que en otros países del Mercosur, como Argentina, la inversión per cápita es de más de G. 7.000.000.

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en uno de sus últimos informes, detalla que, con respecto a otros países del Mercosur, Paraguay es el que menos invierte en salud y educación -principales ítems del gasto social- con un total de US$ 147 (G. 650.000, teniendo en cuenta una cotización del dólar a G. 4.400).

En tanto, otros países de la región gastan un promedio de US$ 1.400 por habitante, que en guaraníes equivaldrían a aproximadamente 6.000.000.

El que más invierte es Argentina, con US$ 1.601 (G. 7.044.400), en segundo lugar se ubica Uruguay con US$ 1.503 (G. 6.613.200) y, por último, Brasil con US$ 1.419 (G. 6.243.600), detalla el documento.

Según la Cepal, la participación del gasto social en el gasto total de Paraguay ha tenido mínimo crecimiento en los últimos siete años:

“A pesar de que haya crecido en términos absolutos a una tasa media del 13% anual, acompañando el ritmo de expansión del gasto total, el gasto social en el Paraguay se mantiene muy por debajo con respecto a sus socios del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay), que alcanzaron un promedio de 70% en el 2010”, de acuerdo al informe.

En ese sentido, Julio Ramírez, investigador del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), considera que el desafío del actual Gobierno es enorme y su discurso actual apunta a la dirección correcta:

“El énfasis parece estar en que buscará (el Gobierno) conectar la lucha contra la pobreza con los programas de inversión, área en que está realizando una fuerte apuesta”, acota Ramírez.

De hecho, el Gobierno pretende reducir la pobreza y generar puestos de trabajo a través de un plan de inversiones públicas en infraestructura, anunciado en febrero. Plantea una inversión de unos US$ 16.000 millones hasta 2018, con aproximadamente US$ 4.000 millones anuales.

Por su parte, Verónica Serafini, exviceministra de Economía Social del Ministerio de Hacienda, disiente con las afirmaciones anteriores argumentando que “pretender reducir la pobreza con empleo generado en estas obras tiene una visión cortoplacista, pues al terminarse las obras, la pobreza vuelve a aumentar”. 

A pesar de que Paraguay ha reducido la pobreza por el sostenido crecimiento registrado en los últimos años, la desigualdad aumentó y éste es uno de los pocos países latinoamericanos que se mantienen en esta línea.

El país ha crecido a una media del 4,7% por año desde 2003, comparado con el 2% de la década anterior, según el mismo informe, lo que significa una disminución de la pobreza.

No obstante, esto no se refleja en las inversiones en salud y educación -gasto social-, además de otros servicios públicos, que son mecanismos que contribuyen a la reducción de la desigualdad, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La desigualdad está incentivada por unos impuestos que gravan más a los que tienen menos y por una baja inversión social.

En tanto, el Banco Mundial afirma que en un sistema impositivo como el paraguayo, que depende de tasas al consumo como el IVA, se agrava la desigualdad, ya que para los pobres esos impuestos suponen un porcentaje significativo de sus ingresos.

De esta manera, Ramírez observa que “hasta ahora no se ha logrado enfocar el gasto público en su objetivo esencial, que es mejorar la calidad de vida de la población, pues, junto con el déficit fiscal y el incremento de la deuda pública, tiene lugar el estancamiento de los gastos sociales”.

Finalmente, insta al Estado a “generar ingresos genuinos para financiar la inversión social que, a su vez, mejorará considerablemente la calidad del gasto público”.