Retratar el jazz como un “Peskamboi”

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Su nombre es Leonardo Méndez, y es arquitecto de profesión. Pero, una vez al año, se pone en la piel de su alter ego para capturar la música en imágenes… cuando ella menos lo espera.

“El rock es una piscina, el jazz es todo un océano”, expresó el guitarrista mexicano Carlos Santana cuando se percató la imposibilidad de reunir en una conexión las obras que componen el universo del jazz. El género musical nacido en Estados Unidos a finales del siglo XIX sigue cosechando seguidores a lo largo del planeta. Paraguay no es la excepción, ya que cuenta con el Festival Internacional de Jazz, que este año celebra su edición número dieciséis en el Teatro Municipal de Asunción.

En ese semillero de seguidores, Leonardo Méndez, de profesión arquitecto, descubrió su perfil de fotógrafo durante la edición 2009 del Festival de Jazz, cuando decidió capturar esos momentos musicales.

“En el 2009 empecé a sacar fotos, pero asisto a los festivales desde el 2000-2001. En 2008 estudié Fotografía y ahí me comentaron que venían artistas muy buenos y no podían registrar fotografías. Me compré una cámara y empecé a sacar fotos del festival”, nos comenta Leonardo Méndez en la Galería Agustín Barrios, del Centro Cultural Paraguayo Americano. Allí el artista expone su ensayo fotográfico, desde el pasado 20 de agosto hasta el 9 de setiembre próximo.

“El álbum de un melómano” es el nombre de su exposición. Mejor nombre no pudo elegir: en sus obras se identifica la veneración a ese género y profunda admiración a los artistas que lo profesan desde la intimidad del escenario del Festival Internacional de Jazz. Intimidad que –vaya paradoja– no condice con los eventos masivos de géneros como el rock o el punk.

A Méndez no le importa registrar las devoluciones de sus compañeros de causa, los seguidores de la música, durante los recitales. Él está interesado en retratar el vínculo de los músicos con sus instrumentos y la inspiración que les provoca interpretarlos. “Es la mirada del espectador. Me parece bien que tengan cierto misterio las fotos, con cierta oscuridad, porque se los ve concentrados… en todas las fotos están los personajes aislados, porque el jazz es el músico solo. En el rock o el punk es el grupo el que está tocando. Acá, el momento más importante es él solo, la inspiración del tipo”.

“Peskamboi” es el nombre de su alter ego: un oportunista que espera en las sombras, como aguardando un pase de gol para dar el zarpazo cuando el instante de imagen-música busca ser capturado.

“Más que nada soy un melómano”, aclara, sobre sus influencias y aficiones musicales. “Me gustan muchos artistas, y ‘El álbum de un melómano’ deja abierta una posibilidad porque me gusta mucho la música, incluso el folclore. Siempre que voy a un concierto trato de tomar fotos, pero sin presiones. Si siento que da para fotos, las hago”, afirma.

El melómano retrató así –desde 2009–, a artistas del género como Toti Morel, Remigio Pereira, Pipi Piazzolla, Paulo Russo, Mauro Senise, Mariano Massolo, Magic Slim, Jimmy Owens, Jerry Watts, Gilson Peranzzetta, Dominique Bernal y Bruce Henry.

El aire místico y atemporal de sus obras, y el misterio que evocan sus retratados, nos hace oír un solo de jazz por sí solo. Es el océano del que hablaba Santana, y el que Méndez nos invita a descubrir.