Sonidos del bañado

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Unos 80 niños del bañado Tacumbú formaron una orquesta gracias a la donación de 48 instrumentos que les posibilita incursionar en el mundo de la música. Los beneficiarios empezaron con música religiosa y ahora amplían su repertorio.

En días en los que se habla de casos de violencia en zonas periféricas de la ciudad de Asunción, un grupo de 80 niños optan por la música en lugar de emplear su tiempo en actividades ociosas y otras distracciones.

La iniciativa, surgida del Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos (Camsat), comisión formada por pobladores del bañado Tacumbú, logró proveer a los niños de instrumentos que les posibilitaron nada más y nada menos formar una orquesta completa.

Eliodoro Fleitas, coordinador académico de Sonidos de la Tierra, explicó que los niños, desde hace años, empezaron tocando en la capilla San Miguel y en la parroquia San Felipe y Santiago. Bajo la batuta del Padre Germán Pravia, los músicos iniciaron su carrera musical gracias a unas cuatro guitarras que poseían.

Ya que no todos los niños podían tocar las guitarras, el padre ideó un sistema de enseñanza que consistía en una tabla con los acordes dibujados en ella, de manera a que les sirva de modelo para plasmar, posteriormente, sus conocimientos en un instrumento.

Camsat pidió ayuda a la organización Sonidos de la Tierra, liderada por el maestro Luis Szarán, para formar un conjunto de guitarras y una orquesta de cámara.

Un envión importante significó la ayuda otorgada por la Organización Lautaro y el arquitecto Víctor González Acosta, que organizaron un concierto a beneficio denominado Solsticio de Invierno. Todo lo recaudado en la ocasión fue destinado a la adquisición de instrumentos.

Fleitas relató que los niños, que empezaron con una escasa cantidad de guitarras, ahora cuentan con toda una orquesta para demostrar sus habilidades musicales.

Los profesores Daisy Pérez y Carlos Quiñónez les enseñan teoría, solfeo, guitarra y cuerdas, que incluyen lecciones con violín, viola, violoncelo y contrabajo, en tres clases semanales.

En su repertorio, los jóvenes músicos practican estilos como el método americano de String y el libro 1 de Suzuki, que incluye canciones como el “Himno a la alegría”, “Estrellita”, entre otros. También tocan polcas como “3 de Mayo”.

Relató que los niños están proyectando una presentación, para cerca de la Navidad. Planean tocar una serie de villancicos, poniéndose a tono con las celebraciones del festejo del nacimiento de Jesús.

De esta forma, una iniciativa impulsó a un grupo de 80 niños a salir adelante, dándoles una posibilidad para que usen su tiempo en cosas productivas. A través de la música aprenden valores, responsabilidad y disciplina, tres abstractos de poca práctica en los últimos tiempos.