Una cárcel de “ocio cero” para Paraguay

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En la Cámara de Senadores surgió una propuesta de modernización de las cárceles paraguayas. La iniciativa busca emular un plan implementado en República Dominicana que logró reducir la reincidencia del 40 al 2,7 por ciento.

El pasado miércoles se realizó una reunión entre autoridades del Gobierno vinculadas a la administración penitenciaria y representantes de la sociedad civil. Todos fueron convocados por la senadora Ana María Mendoza de Acha, quién presentó una propuesta de modelo exitoso de cárcel, donde la prioridad es mantener el “ocio cero”.

En conversación con ABC Color, la legisladora recordó que el modelo penitenciario lo conoció en una reunión del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), donde fue la encargada de representar a Paraguay.

En la oportunidad, se expuso un modelo implementado en República Dominicana donde se demostró cómo las variaciones en el sistema arrojaron resultados positivos entre los cuales se puede citar la reducción de la reincidencia del 40 al 2,7 por ciento.

Explicó que el primer punto básico consiste en tener “ocio cero” ya que el mayor flagelo que sufre el recluso es la gran cantidad de horas en las que no realiza actividad alguna. Esto se constituye en una “tortura a la privación de libertad”, según reflexionó Mendoza.

El sistema fue aplicado en República Dominicana desde hace ya dos años aproximadamente, luego de haber permanecido durante cinco años como un plan piloto y, hasta el momento, se implementó en 10 de las 37 cárceles del país insular.

También plantea la posibilidad de que el recluso reciba educación ya que, en Dominicana, hubo casos de reos que dejaron de ser analfabetos en un período de seis meses, dentro del propio penal.

Dentro del plan de “ocio cero”, se propone que el recluso realice una serie de actividades lucrativas. Citó la posibilidad de que el privado de su libertad confeccione uniformes para determinadas empresas, fabrique suelas para zapaterías, entre otras labores que acarree un ingreso económico determinado.

Lo que gana, el recluso podrá, o destinarlo a sus familiares, o depositarlo en una cuenta bancaria para que, cuando salga del penal, pueda usufructuar de su dinero, sin necesidad de delinquir para conseguirlo. Un pequeño porcentaje de ganancias puede quedar para él, para alguna necesidad que tenga.

“Se ve la parte humana de la persona. Muchas veces es el padre de familia el que está en prisión, en ese caso, la familia dejó de tener el sostén del hogar”, indicó.

Mendoza remarcó que en República Dominicana se registraron convenios entre las cárceles y empresas que destinaron sus talleres a las cárceles para aprovechar la mano de obra de los reclusos.

La legisladora manifestó la importancia de la desmilitarización de las cárceles. Esta propuesta radica básicamente en el reemplazo de efectivos de las Fuerzas Armadas de la Nación, que custodian la seguridad dentro de los penales, por gente altamente calificada en el trato humano.

De esta forma, se lograría la correcta reinserción del individuo en vista a que personas calificadas en relaciones humanas son las que están en contacto con los reclusos y no los militares, quienes no tienen el tacto suficiente para el efecto.

No obstante, explicó que la seguridad en las zonas periféricas de los penales sí deberá ser resguardada por la milicia por lo tanto, se propone una “desmilitarización interna”.

Entre otros puntos, citó la “no utilización de dinero dentro de las cárceles”. Esta iniciativa propone que los internos utilicen tickets que podrían canjear por enseres que les resulten útiles. Solamente cuando tengan que hacer una compra afuera podrán utilizar el “poco dinero” del cual disponen.

Todos los reos, que están recluidos en cárceles donde este plan está implementado, visten prendas características. Esto, según Mendoza de Acha, dignifica a la persona e inmediatamente la individualiza.

Dijo que durante la reunión del pasado miércoles hubo aceptación por parte de los presentes, agregando que fue el ministro de Justicia y Trabajo, Humberto Blasco, quien abogó por modificaciones a la ley.

“No pasa por ahí”, dijo la senadora alegando que en República Dominicana hubo “voluntad política”. Dijo que la propuesta fue vista con buenos ojos por la propia Comisión Internacional de Derechos Humanos, en vista a los graves problemas penitenciarios que sufren los países de América Latina y el Caribe.

Esta es una de las propuestas que podría cambiar definitivamente la perspectiva de las personas privadas de su libertad. La reinserción de estas personas se constituye en un verdadero problema para las autoridades de seguridad que lidian día a día con delincuentes reincidentes quienes, en muchos casos, parecen no tener solución.