“La prisión es un pequeño reflejo de la sociedad”

Antes del estreno del capítulo sobre la penitenciaría de Tacumbú este miércoles 29 en Netflix, el periodista británico Raphael Rowe –quien conduce la serie documental “Inside the world’s toughest prisons”– conversó con ABC acerca de su experiencia durante una semana en el penal. “Nunca había estado en una cárcel como esta”, afirmó.

Las condiciones de hacinamiento en Tacumbú sorprendieron a Rowe, quien invitó al público a hacerle llegar sus comentarios sobre el episodio.
Las condiciones de hacinamiento en Tacumbú sorprendieron a Rowe, quien invitó al público a hacerle llegar sus comentarios sobre el episodio.gentileza

Para la cuarta temporada de esta docuserie, la producción a cargo de la compañía británica Emporium había puesto el foco en Paraguay y, a través de un contacto local, en Tacumbú. Rowe comentó que otro de los factores que hizo posible la grabación del episodio en esta penitenciaría fue el interés del entonces director del penal, Jorge Fernández, de exponer los desafíos a los que se enfrentaba, tras haber visto la serie en Netflix. “Él estaba muy abierto, debo arriesgarme a decir de que estaba muy entusiasmado por la idea de que yo quería ir a esa prisión y mostrarla como parte de la serie que estoy haciendo sobre las prisiones en todo el mundo. El gobierno no se opuso a la idea, así que todos estaban apoyando y dispuestos a que vayamos a filmar”, detalló.

Rowe afirmó que nunca sabe qué esperar antes de ingresar a una de estas prisiones, pero que quedó “impactado y sorprendido por las condiciones de Tacumbú”.

“Nunca había estado en una cárcel como esta, y eso que estuve en prisiones de máxima seguridad con reclusos muy peligrosos, pero creo que nunca estuve en un lugar donde los prisioneros duermen afuera en pisos de concreto, con apenas acceso a mantas, sábanas o cartones para taparse y dormir”, manifestó. Añadió que le impactó la manera en que los internos deben “hacerse un espacio para dormir” debido al gran hacinamiento de esta penitenciaría.

Acompañado por dos camarógrafos, uno de los cuales hizo de traductor, Rowe ingresó al penal y se alojó en una de las celdas. “Desde el momento en que ingreso a la prisión soy tratado como cualquier otro interno, en la medida en que las autoridades puedan cumplir con esto. Tengo el poder de darme media vuelta y volver a salir si no estoy contento o siento de que es muy peligroso”, comentó.

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Luego de una semana de preproducción, en la que el equipo visitó el penal, conversó con las autoridades y algunos de los internos; Rowe registró su ingreso a mediados del año pasado. Relató que en los primeros dos días se dedicó a reunirse con los internos y ganar su confianza. “Al comienzo fuimos muy cautelosos, la mayoría tiene una mentalidad criminal así que no es que me abrieron los brazos y me dieron la bienvenida. Fueron muy amistosos, no encontré hostiles a muchos de los prisioneros, pero sí fui atacado y mi equipo de filmación también fue atacado”, relató.

Parte de la empatía que Rowe genera con los internos proviene de su propia experiencia en prisión en el Reino Unido, donde estuvo preso 12 años por un crimen que no cometió. “Creo que una vez que los internos llegan a conocerme, cuando saben que yo también estuve en prisión en el Reino Unido, se ven más abiertos a hablar conmigo porque se dan cuenta de que al menos entiendo lo que es ser un prisionero, lo que es sobrevivir en un ambiente en el que tu libertad te fue retirada”, afirmó.

Agregó que el staff del penal y los internos fueron muy cautelosos, cuidadosos y estuvieron muy atentos a su bienestar. “No querían que haya un incidente mientras estuviera allí. También estuvieron muy abiertos a hablar de sus condiciones, de sus vidas, acerca de los crímenes que cometieron y sus aspiraciones para el futuro”, dijo.

Para Rowe, una de las cosas que hace único al penal de Tacumbú es el abierto uso de drogas y de armas blancas. “Los internos usan drogas abiertamente sin ningún cuestionamiento de las autoridades, es muy diferente a lo que podés encontrar en la mayoría de los sitios. No está considerado contrabando, de hecho, el director permite que pase porque crea una paz, sin eso (el penal) sería más peligroso”, expresó.

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“Los reclusos también tienen acceso a armas como cuchillos, que abiertamente muestran o construyen a partir de pedazos del mobiliario del penal. Nuevamente, en algunas cárceles estas amenazas serían un desafío, pero en Tacumbú los guardias hacen lo mejor que pueden porque creo que hay algo así como 35 guardias para miles de prisioneros. Es un trabajo imposible para ellos controlar la prisión”, añadió.

Otra de las situaciones que impresionó a Rowe fue ver a internos “escarbando en la basura en busca de comida porque no hay alimentos suficientes para alimentarlos, o hay pero buscan entre la basura para vender comida a otros prisioneros”.

No obstante, Rowe subrayó que a la hora de juzgar las condiciones del penal es muy consciente de que otros países no cuentan con los recursos, ni la infraestructura del sistema penitenciario británico.

Otra oportunidad

“Creo que la gente en Paraguay necesita reconocer que la prisión es un pequeño reflejo de la sociedad. Lo que pasa en la cárcel es importante para lo que pasa afuera”, afirmó Rowe, mencionando la importancia de la rehabilitación en el sistema penitenciario.

“Si la gente está cansada del crimen, quiere vivir en paz y que los criminales no cometan estos delitos, necesitan entender que aquellos que llegan a prisión necesitan ayuda para dejar las drogas o cambiar su mentalidad”, expresó.

Agregó que espera “que las autoridades puedan encontrar los recursos financieros, arquitectónicos y de infraestructura para construir penitenciarías en las que se pueda hacer más para ayudar a las personas privadas de libertad”. “Son personas, antes que prisioneros”, enfatizó.

Rowe recordó que muchos de los internos provienen de zonas marginales, tienen problemas con las drogas, pero no son todos. También invitó a la gente a mantener la mente abierta a la hora de ver el programa y evitar prejuzgar a los que están en prisión, ya que eso no necesariamente significa que sean malas personas.

Si bien aseguró que no tuvo mucho tiempo para conocer el país más allá de Tacumbú, sí llevó una muy buena impresión de la gente y de las barras de tragos instaladas en las esquinas de Asunción. “Hay algo similar en el Caribe, así que eso me pareció muy interesante. Es un lugar muy amistoso, muy abierto, amo a Paraguay y a su gente, fue un privilegio. Espero que alguien me invite para volver y hacer algo más”, concluyó.

El periodismo, su camino a la libertad

Acusado por una serie de robos y un asesinato que no cometió, Rowe estaba destinado a pasar su vida tras las rejas. “Estaba preso y haciendo una campaña para lograr mi libertad y probar que yo no cometí esos crímenes, sabía que era importante lograr que los periodistas escriban acerca de mi historia”, detalló. Fue así que comenzó a estudiar Periodismo por correspondencia. Cuando logró su libertad, conoció a un editor de la BBC que lo llevó a trabajar a esta cadena.

Luego llegó la oferta de Netflix, a la que asegura no fue fácil de responder, tras haber pasado 12 años en prisión.

malonso@abc.com.py

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