Con el apoyo de Iberescena, la Secretaría Nacional de Cultura, el Centro Cultural de España en Asunción y el sector privado, esta edición redobla su apuesta por la accesibilidad: todas las funciones y talleres serán de acceso completamente gratuito (hasta completar el aforo, retirando las entradas una hora antes de cada función).
La grilla artística (que podrán explorar en detalle en la infografía que acompaña esta edición) propone un viaje por diversos lenguajes escénicos que van desde el teatro para bebés hasta obras para preadolescentes. Compañías y grupos como Piruvá, Kunu’u Títeres, la Asociación de Titiriterxs de Paraguay, y elencos internacionales como la Compañía Dantexco de Colombia o el Grupo Teatral de Argentina, pondrán el cuerpo y la poesía en escena.
La Sala La Correa (Gral Díaz 1163 entre Don Bosco y Hernandarias) será el escenario principal, así como el Centro Cultural de España en Asunción (Herrera y Tacuary) para una ocasión.
Detrás de este despliegue hay una filosofía clara sobre el rol de la niñez en nuestra sociedad. Conversamos con Jazmín Mello y Martín Pizzichini, organizadores del festival, quienes reflexionan sobre los desafíos de producir para un público hiperconectado, la urgencia de la gratuidad y el teatro como un semillero de ciudadanía.

Conocé la agenda del Festival:
Disputar el sentido frente a las pantallas
Al analizar la sensibilidad particular que exige este oficio, los realizadores reflexionaron sobre las demandas del espectador actual. “Quien ha trabajado en espectáculos para las infancias sabe de lo exigentes que son los niños y niñas. Su espontaneidad y sinceridad no demoran en mostrar entusiasmo o descontento con lo que están presenciando/vivenciando”, señalaron, al tiempo de advertir sobre el impacto de la tecnología: “A lo que debemos sumarle, el contexto tecnológico en el que está sumergida la infancia, que suele funcionar como antagonista de lo vivencial, donde ya no hay una pantalla que medie, y el scroll no está en sus manos, sino en la propuesta escénica”.
En ese sentido, explicaron los criterios detrás de la programación para este año: “Cuando pensamos la grilla para el festival tenemos muchas aristas en cuenta, pero sobre todo tratamos de que haya diversidad en las propuestas estéticas y temáticas, desde teatro para primeras infancias (de 6 meses a 3 años), hasta propuestas para niñas y niños que están por entrar a su preadolescencia”.
Respecto al trasfondo conceptual de la producción artística, manifestaron que definir qué contar a las infancias y cómo contarlo no es tarea sencilla cuando hay un compromiso real entre el elenco y el público infantil. “Este es un debate amplio y complejo, por lo tanto, no cerrado. Esta discusión deberíamos tenerla siempre en los procesos creativos”, afirmaron.

Asimismo, detallaron las distintas corrientes que conviven en la escena actual: “Hay quienes piensan que el teatro para infancias debe ocupar el lugar de las pantallas y entretener desde ‘este otro’ lugar a niños y niñas; otras propuestas entienden que hay que disputar el sentido y desafiar el paradigma que desea una niñez ‘idiotizada’ que interactúa con la realidad desde la virtualidad; existen otras propuestas que trabajan desde la perspectiva de los niños como sujetos de derecho y las producciones se basan en esos temas; hay quienes ven un nicho comercial y sus propuestas lucen para este fin… este debate implícito en las distintas propuestas debemos llevarlo a alguna instancia para volverlo explícito, pero no para que hagamos lo mismo, sino porque es un debate que las infancias se merecen, porque nosotros como padres, abuelos, profesores de esas infancias nos merecemos”.
Por ello, desde la producción del festival enfatizaron que prefieren mantenerse ocupados más que preocupados. En consecuencia, anunciaron que “en esta quinta edición, y gracias al apoyo de Iberescena, el dramaturgo, investigador, director y actor de Brasil Cleiton Echeveste, estará trabajando cuatro días en un taller de dramaturgia que denominó ‘Temas urgentes en el teatro para las Infancias y las Juventudes ¿Qué decir? ¿Cómo decirlo?’, que responderá (desde su perspectiva) parte de este debate tan necesario”.
La gratuidad como derecho y la sala como ritual
Al ser consultados sobre la decisión de ofrecer acceso libre en un contexto económico complejo, recordaron la naturaleza del espacio que habitan. “La Correa es un proyecto cultural, autogestionado, vinculado a las artes escénicas, principalmente el teatro. El Festival desde su primera edición en el 2022 fue pensado como un aporte al teatro y a las infancias”, relataron.
Además, expresaron una gran convicción sobre el futuro del sector: “Estamos convencidos que del teatro para las infancias depende todo el movimiento teatral, es el semillero. Niño o niña que no ha presenciado teatro, que no ha vivenciado este milenario ritual, es muy difícil que de adulto vaya al teatro”.
En consonancia con este pensamiento, recordaron que al principio cobraban precios simbólicos, pero ahora, gracias a los apoyos, han podido ofrecer las funciones de manera libre y gratuita.

De esta manera, ratificaron su postura política y poética frente al acceso cultural: “Entendemos la cultura como un derecho fundamental, como una acción democratizante de la sociedad, y entendemos el teatro como una materia inexorable en este sentido. Queremos que el Festival sea una posibilidad para que las infancias concurran al teatro, disfruten del arte, desarrollen su imaginación sin que la condición económica sea un obstáculo (aunque lo sea)”.
Un hito contra la desidia estatal
Tras cinco años de trayectoria, los organizadores evaluaron el impacto del festival en la comunidad y los desafíos de la autogestión. “A veces hacemos cosas sin medir las consecuencias (para bien o para mal). Nosotros intuíamos que un festival de teatro para las infancias podía ser una necesidad. Luego de la segunda edición la intuición era una certeza. Es un desafío sostener un Festival cada año, pero es nuestra convicción, creemos que es lo que hay que hacer, nos parece que es una deuda pendiente”, confesaron.
En ese punto, hicieron referencia a los datos duros que maneja el sector: “Según lo que hemos logrado registrar en el ‘Informe sobre la situación del teatro para las infancias en Paraguay-2025’ -realizado por CEPATE y La Correa-, este es el primer festival profesional de teatro para las infancias del país, hecho que más que enorgullecernos nos preocupa, porque habla de la desidia, de la falta de políticas públicas en esta materia”.
A pesar del panorama, analizaron la recepción entre sus pares: “Dudamos que la comunidad teatral en su conjunto esté pensando en el Festival Niñas y Niños al Teatro como un hito, pero sí sabemos que para quienes trabajamos en teatro para las infancias es un hecho importante, un momento de encuentro (y queremos que sea de reflexión)”.
En la misma línea, destacaron el compromiso colectivo de los hacedores locales: “Hemos encontrado en los elencos nacionales una predisposición para realizar el festival con o sin dinero. Para quienes trabajamos en teatro para las infancias este festival es algo a sostener como sea y ese hecho para nosotros ya es una victoria contra la desidia estatal, y en pos al desarrollo nacional del teatro en general”.
Finalmente, concluyeron con una mirada esperanzadora hacia el futuro: “El tiempo dirá qué significa este Festival, pero el tiempo hablará a su favor, si las familias hoy llevan a sus peques al teatro, y esa es la invitación, esa es la apuesta”.
El valor del intercambio y la transformación local
Con respecto a los cruces artísticos que promueve esta cita internacional, los directores pormenorizaron las dinámicas de formación planificadas. “A los elencos internacionales que nos visitan, además de las obras que presentan, les pedimos que realicen un taller de formación, abierto, pero desde la producción del Festival apuntamos a los estudiantes de las escuelas de teatro para que hagan los talleres, ya que no existe formación específica sobre teatro o técnicas para teatro infantil”, comentaron, valorando asimismo “el intercambio que pueda generar la convivencia alrededor del festival”.
De igual modo, puntualizaron el impacto multidimensional del encuentro: “Creemos que los Festivales aportan al desarrollo local en tres niveles: uno, en el intercambio de experiencias entre elencos, en los espacios de formación pero sobre todo en los de confraternización; dos, en la relación con el público, que las niñas y niños vean teatro de otros países, y se relacionen con otras estéticas, otros formatos, otros idiomas o acentos, es un intercambio cultural, que predispone a la convivencia con la otredad de manera muy positiva; por último, se dinamiza la economía, de la comunidad donde se desarrolla el Festival, pero también de hoteles, gastronomía y comercio”.
Para graficar este fenómeno, compartieron una experiencia transformadora ocurrida en la entrega anterior: “En cuanto al punto uno, hay un ejemplo muy claro: en la edición pasada, participó del festival un elenco de Misiones, Argentina, que hace teatro para primera infancia (bebé), y si bien el grupo paraguayo Kunu´u Títeres, una de las compañías históricas de nuestro país, ya venía trabajando en la idea de una obra para primera infancia, en el marco del festival, Carola (de Kunu’u Títeres) participó de la función, también del taller y hace pocos días se estrenó en Paraguay, la primera obra de teatro para bebés llamada ‘En el Principio, un punto’ un trabajo hermoso, muy comprometido de Carola Mazzotti”.
“Este tipo de experiencias deben estar dándose sin que tengamos conocimiento y es lo bueno que puede gestarse al mismo tiempo en el marco de un festival”, finalizaron con optimismo.
