“Teníamos la sensación de que el mundo estaba cambiando delante de nuestros ojos”, señala Klaus Meine, vocalista y líder del grupo, que triunfó en 1988 en Leningrado (hoy San Petersburgo) y especialmente un año más tarde en el Festival por la Paz de Moscú, que sirvió de inspiración para el tema más vendido de los Scorpions.
Pese a ser la canción por excelencia de la caída del muro, “Wind of Change” (Viento de Cambio) no habla del histórico acontecimiento que tuvo lugar en la noche del 9 de noviembre de 1989. Fue concebida antes de que se abrieran los pasos entre las dos mitades de Berlín y solo se convirtió en el “himno” con la salida del álbum “Crazy World” (1990) y el sencillo (1991).
La canción expresa lo que en el verano de 1989 sentían muchos cuando los Scorpions estaban en el Festival por la Paz de Moscú: “la esperanza de que el mundo cambie y podamos vivir juntos en un mundo pacífico”, relata Meine por teléfono desde Alemania, durante un descanso de la gira mundial del grupo.
“Se podía sentir que el mundo estaba transformándose y en cierto sentido todo lo que ocurrió pocos meses después en Berlín, es decir la caída del muro, era palpable en agosto en Moscú: que las cosas estaban cambiando y que los tiempos de la Guerra Fría quedarían pronto atrás”, explica el músico de 71 años.
Era difícil tocar en la Unión Soviética y a un grupo de rock occidental se le miraba con suspicacia. En 1988 las autoridades rusas les habían “desinvitado” de Moscú, donde iban a dar cinco conciertos y les propusieron a cambio diez en Leningrado. El KGB les seguía a cada paso, recuerda el cantante.
Como grupo de rock internacional que había triunfado en los años 80, especialmente en EEUU, con éxitos como “Blackout”, “Still Loving You” o “Rock You Like A Hurricane”, los Scorpions se sintieron en su primera aventura soviética de repente “muy alemanes”. “Decíamos que nuestros padres habían venido con tanques, nosotros con guitarras”, afirma Meine.
Pero triunfaron en Leningrado. Y abrieron “las puertas de par en par” a los demás músicos occidentales que, como Ozzy Osbourne, Bon Jovi y Mötley Crüe, tocarían un año más tarde junto a los Scorpions durante dos días ante 100.000 fans en el estadio moscovita Lenin (hoy Luzhnikí).
