Centenas de personas acudieron hasta la Asamblea Legislativa de Sao Paulo para rendir homenaje a Gal Costa, la cantante de la voz cristalina que revolucionó las costumbres de la música brasileña desde su irrupción en los escenarios, en la década de los 60.
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Fans y personalidades del mundo artístico y cultural hicieron largas filas para despedir a Maria da Graça Costa Penna Burgos, una mujer “dulce y bárbara”, como la definió su amigo y compañero de escenarios Caetano Veloso, junto con quien integró el grupo “Doces Bárbaros” al lado de otras leyendas de la Música Popular Brasileña (MPB) como Gilberto Gil y Maria Bethania.

También estuvieron presentes en el velorio la esposa de Costa, Wilma Petrillo; su hijo Gabriel, de 17 años, al que adoptó tras conocerle en un orfanato de Río de Janeiro, y Dandara Ferreira, directora de la película “Meu nome é Gal”, inspirada en la vida de la artista y cuyo lanzamiento está previsto el próximo año.

Sepelio de Gal Costa en una ceremonia privada
Tras el velorio, abierto al público, su cuerpo será enterrado en una ceremonia íntima reservada para amigos y familiares.
Mujer adelantada a su tiempo, Gal Costa conquistó al público brasileño con su estilo osado y rebelde, el mismo con el que desafío el conservadurismo de la dictadura militar (1964-1985), que llegó a censurar algunos de sus trabajos.

Su legado artístico le valió un Latin Grammy en 2011 por el conjunto de su obra, la cual incluye canciones como “Baby”, “Meu Nome é Gal”, “Vaca Profana”, “Sonho Meu”, “Um Dia de Domingo”, “Chuva de Prata”, “Vapor Barato”, “Festa do Interior” o “Não Identificado e Divino”, entre tantos otros.
Costa murió en medio de una gira que tuvo que suspender recientemente tras someterse a una cirugía para la extirpación de un nódulo en la nariz.
Tenía previsto reanudar su agenda musical aún este año, para continuar con su show “As várias pontas de uma estrela”, en el cual rememoraba grandes éxitos de los 80.
