Alejandro Sanz expone sus luces y sombras en un documental: “He aprendido a decir no”

El cantante Alejandro Sanz posa para los medios durante el pase gráfico del estreno de su serie documental "Cuando nadie me ve", este martes en Madrid.
El cantante Alejandro Sanz posa para los medios durante el pase gráfico del estreno de su serie documental "Cuando nadie me ve", este martes en Madrid.Víctor Lerena

Las luces y las sombras, o como él mismo define: “un poco la historia de todo lo que ha ido pasando y cómo se ha ido respondiendo a esos momentos como podía”, es lo que intenta recoger ‘Cuando nadie me ve’. El documental sobre la vida y obra de Alejandro Sanz se estrena este martes en España tras la mayor crisis existencial del artista.

“Como en la vida de casi todo el mundo, hay altibajos. En la de un artista, lo que pasa es que se juntan factores como depender mucho del éxito, y eso crea a veces un estrés extra”, reflexiona el músico en una charla con EFE en Madrid. Sanz habla desde la serenidad, tras superar una depresión hace un par de años que le alejó temporalmente de la música, ganar su vigésimo cuarto Latin Grammy con el disco ‘¿Y ahora qué?’ y recuperar, finalmente, la sonrisa.

El aprendizaje del “no” y la salud mental

En un pasaje del documental que retrata los inicios de su carrera, un joven Sanz afirma no saber decir “no”, recibiendo un espontáneo “puff” del entrevistador como vaticinio de lo que estaba por venir. “He aprendido a decirlo. Ese es uno de los grandes problemas que tenemos y que más daño nos hace. Hay que practicar el no”, responde hoy desde un presente mucho más consciente de su salud mental.

Sanz valora el cambio social respecto a estos temas: “Ahora la gente lo puede reconocer antes y tomar medidas. Cuando a mí me pasaba algo así en 1992, ni siquiera lo exteriorizaba. Eran los primeros conatos de que algo no estaba bien, pero tirabas para adelante como fuera; mucha gente se quedaría en el camino”. Al ser consultado por artistas jóvenes como Aitana o Shawn Mendes, quienes también han visibilizado sus crisis, añade: “La industria tiene que escuchar a los artistas y, sobre todo, pensar que detrás hay seres humanos”.

Un relato sin pudor: vida privada y profesional

En el documental, titulado como una de sus canciones más icónicas, su vida privada y artística se entrelazan de forma continua. La narrativa incluye testimonios de su exmujer, Raquel Perera, y el honesto relato sobre su segundo hijo, Alexander, nacido en 2003 y cuya existencia se hizo pública tres años después.

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Sanz asegura no haber sentido “pudor” al grabar este proyecto, un trabajo de dos años que cambió de manos (de Netflix a Movistar Plus+) para evitar el formato de reality: “No me gustaba la idea de fingir cosas”, argumentó.

De los inicios “heavy” al Olimpo de la música

El artista se expone como nunca: desde sus inicios con pelo cardado en un grupo heavy de barrio y su aprendizaje flamenco, hasta sus flirteos con la Movida madrileña. La cinta cuenta con testimonios de figuras como Shakira, Juan Luis Guerra, Laura Pausini o Rosalía, y aborda momentos dolorosos como la muerte de su padre o la ruptura profesional con su mánager de toda la vida, Rosa Lagarrigue.

Uno de los ejes centrales es su lucha por la credibilidad como creador. Infravalorado al principio, Sanz tuvo que pelear incluso por su éxito ‘Corazón partío’, que la discográfica pretendía publicar en una versión pop plana, eliminando sus rasgos folclóricos.

El documental cierra con una imagen potente: el músico colocando su último Latin Grammy en una pared de su casa repleta de galardones. “He aprendido a apreciarlos. Decidí tenerlos ahí para que me recuerden todo el trabajo que hay detrás”, concluye un Sanz que, aparentemente, ya no oculta nada.