El encuentro comenzó a tomar forma cuando Marce D’ Samba subió al escenario para abrir la noche con una selección de clásicos brasileños. Su set funcionó como antesala mientras el público seguía llegando y el predio terminaba de colmarse. Fue el momento para entrar en clima, para que las primeras parejas o grupos de amigos se animaran a moverse y para que la expectativa creciera de cara a los números centrales.
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Tras una breve pausa técnica, alrededor de las 22:45 apareció en escena Só Pra Contrariar. La respuesta fue inmediata. El grupo inició con canciones románticas como “Minha fantasia” y “Que se chama amor”, instalando un clima donde el público hacía coro de principio a fin. Sin transición forzada, la gente pasó del abrazo al baile, confirmando la facilidad con la que la banda transita entre la balada y el ritmo festivo.
El repertorio continuó con temas como “A barata”, “Nosso sonho não é ilusão”, “Tão só”, “Amor verdadeiro”, elevando la energía colectiva para luego regresar el tono sentimental. Más tarde, sin pedir permiso, el grupo supo cómo hacer para volver a encender el movimiento.
En ese sentido, uno de los momentos más celebrados fue el bloque de homenajes a otros referentes brasileños, con versiones de “Pode chorar”, popularizada por Jorge & Mateus, “Morango do Nordeste”, de Karametade, y “Eu menti”, de Razão Brasileira. Las manos en alto, los coros masivos y el baile constante marcaron un clima de celebración compartida que atravesó toda la presentación.
En la recta final, Só Pra Contrariar retomó sus propios éxitos con “Mineirinho”, “Sai da minha aba”, “Amor verdadeiro” y “Essa tal liberdade”. El show concluyó tras casi dos horas de recorrido que consolidaron el tono festivo de la noche.
Poco después de una espera, É o Tchan tomó el escenario y desató la algarabía con un repertorio que funcionó como un estallido de nostalgia.
“Pega no bumbum”, “Segure o Tchan”, “Ralando o Tchan”, “Tribotchan”, “A dança do bumbum”, “É o Tchan no Havaí”, “Tchan na selva”, “A nova loira do Tchan” y “Na boquinha da garrafa” funcionaron como un viaje directo a los años 90 y 2000. Más que canciones, fueron disparadores de memoria colectiva: coreografías conocidas, sonrisas cómplices y un regreso a aquellas fiestas que marcaron a toda una generación.
El grupo aprovechó la ocasión también para ofrecer su homenaje con las canciones “Pimpolho” y “Fricote”, al grupo brasileño Art Popular.
En la recta final sonaron canciones como “Dança da cordinha”, “Festa do passa mão”, “Dança do põe põe” y otros clásicos que extendieron la celebración hasta entrado el domingo. Así concluyó una noche que, durante horas, transformó el Puerto de Asunción en una pista brasileña a cielo abierto, con el público como protagonista de un recorrido que combinó nostalgia, romanticismo y fiesta sin pausa.