Luciano Pereyra enamora a su público

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Con un show que incluyó tanto emotivas baladas románticas como temas alegres y bailables, el cantautor argentino se presentó el lunes en el Yacht y Golf Club Paraguayo.

Postergado a causa de la inestabilidad del clima el pasado sábado -cuando, irónicamente, finalmente no se produjo lluvia sobre Asunción-, el reencuentro del popular cantautor argentino Luciano Pereyra con su público paraguayo se llevó a cabo ayer, lunes.

Era una noche calurosa y en los alrededores del court central del Yacht y Golf Club, donde iba a tener lugar el encuentro musical, había una inusitadamente alta concentración de todo tipo de insectos incomodando a las personas que hacían largas filas esperando ingresar. Sumada a todo eso, una espera larga debido a un retraso en el inicio del show, por lo cual la impaciencia del público se hizo notar y hubo cierta tensión entre los mismos.

Sin embargo, no pasó a mayores, y eventualmente los accesos se abrieron y el público comenzó a colmar bastante rápidamente los sectores en el polvo de ladrillo del campo de tenis y sus gradas, ante el escenario que albergaría el show.

Hacia las 21:10 hizo su aparición en el escenario el grupo local Yazz, una banda de pop romántico integrada por Óscar Pintos, Diego Ruiz, Yiyo Barboza, Juan Lauro y Diego Borja. El grupo realizó un breve show de unos 20 minutos de duración en el que combinaban guitarra acústica y eléctrica en emotivas baladas como “Huyendo de una canción”, logrando el aplauso del público que aún se acomodaba.

Posteriormente, los segundos teloneros de la noche, el grupo carapegüeño Los Soles, brindó un igualmente breve pero enérgico show en el que se incluyeron polcas, baladas románticas y cóvers de artistas como Carlos Vives, Andrés Calamaro, Celia Cruz y Enanitos Verdes, entre otros temas que ya pusieron a cantar a la gente.

Pasaría poco más de media hora de palpable expectativa antes de que las luces se apagaran en el escenario y comenzara a sonar Zamba para olvidar, mientras Luciano Pereyra salía al escenario junto a su banda, para deleite de la multitud reunida, cerrando su canción con un efusivo “¡buenas noches, Paraguay!”.

Luego de la minimalista tonada inicial siguió la más suntuosa balada pop Más fuerte que yo, con acompañamiento completo de los instrumentos en el escenario, seguido de una explosión de alegría por parte del público al sonar uno de los grandes éxitos de Pereyra, Sin testigos, que fue coreada ante la mirada del sonriente artista.

Luego vino de nuevo la melancolía y el court volvió a cubrirse de una adecuada luz azul con Si me pudieras ver, tras la cual el público volvió a emocionarse con Mar de amor, con un Pereyra luciéndose con su guitarra.

Apelando a su lado más tradicional, Pereyra continuó el show con Chaupi corazón, arrancando más gritos de admiración de la platea, aprovechando la ocasión para expresar su emoción por volver a tocar en Paraguay y agradeciendo al público por hacerse presente.

El público coreó con fuerza otra balada melancólica de amor fallido de Pereyra, No puedo, y gritó emocionado cuando el artista se sacó la chaqueta que llevaba encima para la festiva y alegre Quiero que te quedes conmigo, con el cantante bromeando y conversando largamente con el público, que se hallaba rendido ante él.

Pereyra se dijo feliz por el hecho de que después de tantos años el Paraguay lo siga recibiendo con tanto cariño y respeto, y se confesó “un viejo soltero de 32” con “todas las de perder” y elogió la belleza de la mujer paraguaya diciendo que cada vez que venía al país se enamoraba cada diez segundos, lo que hizo explotar a la platea femenina.

El show siguió con las muy coreadas Desde que tú te has ido y Cómo puedes vivir sin mí, enganchando también las baladas románticas Dispuesto a amarte, Sin ti, sin mí y Puede suceder, tras la cual contó una historia bastante humorística sobre reencontrarse con una exnovia, que sirvió como la introducción a otro de sus grandes éxitos: Perdóname.

Para Soy un inconsciente el ambiente volvió a cambiar a uno de fiesta y el público se puso de pie para bailar y acompañar con las palmas el movido ritmo del tema. Una introducción en flauta fue el preámbulo luego de otros de los temas perennemente populares del argentino, Amor, donde hubo fuego.

El joven cantante cedió entonces el escenario a nada menos que su padre, Juan Ángel Pereyra, quien interpretó la canción No quisiera quererte junto al masivo acompañamiento del público. Entonces, Luciano recuperó el micrófono para Memorias de una vieja canción.

A esta siguió la interpretación de Pereyra de la guarania de Demetrio Ortiz y María Teresa Márquez Mis noches sin ti, en homenaje a sus padres y al pueblo paraguayo, por el que brindó en el escenario “aunque sea con agua”.

Luego vino su carta de amor cantada a su ciudad natal de Luján en la canción que da nombre a su más reciente material discográfico, Con alma de pueblo, que fue recibido con una ovación de pie del público, y fue seguida por una igualmente celebrada interpretación del clásico de León Gieco Solo le pido a Dios.

Agradeciendo una vez más, deseando felices fiestas y bendiciones de la Virgen de Caacupé, el argentino se retiró del escenario, pero al cabo de un minuto volvió para, aparentemente, cerrar por todo lo alto el espectáculo con Porque aún te amo, tras la cual apareció en el escenario el intendente de la ciudad de Lambaré, Roberto Cárdenas, para hacer entrega al cantautor la placa que lo declara visitante ilustre de la ciudad.

El show parecía llegar a su final definitivo con una prolongada versión de la festiva Así así, con ensordecedores coros y hasta un trío de bailarinas en el escenario para acompañar al cantante, quien luego volvió a retirarse, esta vez ya junto a sus músicos, por lo que la gente comenzó lentamente a abandonar el recinto.

Sin embargo, el show no había concluido: al cabo de unos minutos, Pereyra y sus músicos reaparecieron para cerrar, esta vez de verdad, el show con El elegido y la altamente bailable El vestido rojo.