“La noche de las nerds”: hilarante y emotiva

El impresionante debut en la dirección de la actriz Olivia Wilde es una conmovedora historia de amistad en el envoltorio de una comedia juvenil no apta para menores.

Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever en "La noche de las nerds".
Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever en "La noche de las nerds".Francois Duhamel

El subgénero de las comedias juveniles estadounidenses no aptas para menores ha cambiado mucho en las últimas décadas, al menos en referencia a lo que eran hacia el principio del siglo, cuando American Pie volvió a poner de moda las historias sobre estudiantes lidiando con su sexualidad.

El principal cambio es que muchas de estas películas han dejado de tener al sexo como punto central, usando las cuestiones centrales de este subgénero como una plataforma para explorar no solo la sexualidad sino también las relaciones de amistad o la incertidumbre sobre el futuro desde el punto de vista juvenil. Esto ha hecho de comedias como Supercool o ambas entregas de Buenos vecinos películas mucho más complejas e interesantes que lo que su apariencia externa pudiera insinuar.

La noche de las nerds, un muy bien logrado debut detrás de las cámaras para la actriz Olivia Wilde, sigue esa línea, contando una historia que no escatima en el humor crudo pero que en su centro tiene una historia de amistad y maduración genuina e impactante.

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El filme es la historia de Molly (Beanie Feldstein) y Amy (Kaitlyn Dever), mejores amigas que están a punto de graduarse de la secundaria luego de cuatro años en los que se centraron en los estudios; son totalmente ajenas al ambiente de fiestas y distensión en el que sus excéntricos compañeros de colegio parecen vivir, algo de lo que ambas se mantuvieron apartadas con el objetivo de calificar para buenas universidades.

Sin embargo, un descubrimiento en el último día de clases les demuestra que divertirse y estudiar no tenían por qué ser mutuamente exclusivas, y desesperadas por no haber echado a perder sus vidas sociales deciden compensar el tiempo perdido yendo a una desenfrenada fiesta de fin de curso.

Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein en "La noche de las nerds".

La escena en el baño en la que Molly descubre que sus compañeros no perdieron el tiempo en lo académico a pesar de las fiestas es una combinación perfecta de absurdismo cómico con sinceridad emocional y una pizca de temor existencial, y esa combinación está presente en casi toda la película.

Tanto Molly como Amy, en sus propias maneras, se han mantenido resguardadas en su propia burbuja social durante años, dándose fuerzas la una a la otra pero al mismo tiempo, sin darse cuenta, reforzando sus debilidades mutuamente, y el proceso de descubrir eso y enfrentarlo al tratar de revertir cuatro años en una noche es emocional y emocionante más allá de los chistes sobre asesinos seriales o autoestimulación con peluches.

En su primera mitad es donde la película más evidencia cierta falta de experiencia por parte de Wilde, que deja que la película se le vaya un poco de las manos, ambulando con cierta falta de orientación que irónicamente emula la acción en pantalla, con Molly y Amy vagando perdidas tratando de conseguir la dirección de la casa donde está la fiesta, pero la película no se siente desorientada de forma intencional.

Billie Lourd y Kaitlyn Dever en una escena de "La noche de las nerds".

Estos desvíos no están carentes de propósito o de humor, ya que hay un montón de momentos hilarantes, desde malentendidos con Uber hasta la omnipresencia de la gloriosa fuerza del caos que es Gigi (Billie Lourd), y es en estos momentos que la película va armando su encantador elenco de personajes secundarios, cada uno de los cuales tiene su momento para brillar a lo largo de la película, pero hay varias escenas que se sienten un poco innecesarias y que quizá una persona más experimentada en la dirección hubiera cortado.

Pero el resto de la película logra trepar tan alto que esas imperfecciones no logran restarle impacto al filme.

El tercio final en particular bien podría ser el mejor ejemplo de una comedia de ese tipo jamás hecho, elevado por la dirección de Wilde que acentúa los momentos más dramáticos, trágicos y triunfales de la gran odisea de Amy y Molly con impecables elecciones en la banda sonora o interesantes decisiones estéticas que le dan una elegancia a esta película que muchas otras comedias de este estilo simplemente no tienen.

Cuando Wilde quiere que un momento impacte, cada rotura de corazón, cada humillación o cada triunfo impacta con la fuerza de un meteorito, como si fuera lo más importante que le ha pasado a nadie en la historia del mundo, lo que se siente una encapsulación perfecta de la vida desde la perspectiva de un adolescente.

Por supuesto, eso no sería posible sin las excelentes actuaciones de Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever, que me atrevo a decir deberían estar en consideración para algunos premios importantes allá por fin de año y los primeros meses de 2020.

La noche de las nerds aún es una de las mejores comedias juveniles de los últimos años.

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LA NOCHE DE LAS NERDS (Booksmart)

Dirigida por Olivia Wilde

Escrita por Emily Halpern, Sarah Haskins, Susanna Fogel y Katie Silberman

Producida por Katie Silberman, Megan Ellison, Chelsea Barnard, David Distenfeld y Jessica Elbaum

Edición por Jamie Gross

Dirección de fotografía por Jason McCormick

Banda sonora compuesta por Dan Nakamura

Elenco: Beanie Feldstein, Kaitlyn Dever, Skyler Gisondo, Billie Lourd, Jessica Williams, Diana Silvers, Jason Sudeikis, Molly Gordon, Noah Galvin, Victoria Ruesga, Eduardo Franco, Lisa Kudrow, Will Forte, Mike O’Brien

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