“Dos tórtolos” es una comedia que no iguala la suma de sus partes

Una colaboración entre comediantes tan talentosos como Kumail Nanjiani, Issa Rae y el director Michael Showalter debería haber resultado en algo más interesante que esta comedia genérica y desechable.

Kumail Nanjiani e Issa Rae en "Dos tórtolos".
Kumail Nanjiani e Issa Rae en "Dos tórtolos".Netflix

(Disponible en Netflix)

Luego del éxito de crítica de su última colaboración, la galardonada comedia dramática de 2017 The Big Sick, cualquier nuevo proyecto que juntara al comediante Kumail Nanjiani –cuya carrera cinematográfica fuera de aquel filme es, francamente, de calidad mixta– y el director Michael Showalter, tendría que enfrentar altas expectativas.

Pero aun si se analiza en un vacío, como debería hacerse, la verdad es que su nuevo filme juntos, la producción original de Netflix Dos tórtolos, es ligeramente decepcionante, un filme esporádicamente entretenido pero muy por debajo de lo que Nanjiani, Showalter y la actriz Issa Rae han probado ser capaces de hacer.

La historia sigue a Jibran (Nanjiani) y Leilani (Rae), a quienes encontramos cuatro años después de haber comenzado su relación, y las cosas parecen ir en caída libre, hasta que finalmente deciden separarse durante un amargo viaje en auto... que acaba de manera impensada cuando un asesino se hace pasar por policía y sube a su vehículo para perseguir a un ciclista, al que acaba arrollando múltiples veces.

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Con el celular del fallecido en su poder, y temerosos de ser acusados del crimen, Jibran y Leilani deciden huir e intentar descubrir la identidad del asesino para limpiar sus nombres.

La principal virtud de la película es la relación entre Jibran y Leilani, que son interpretados con total sinceridad y mucha resonancia emocional por Nanjiani y Leilani; a diferencia de otros filmes con tramas similares –Date Night (2010), por ejemplo– en las que una pareja en discordia redescubre su amor y salva su matrimonio o relación con una noche de acción disparatada, la dinámica entre Jibran y Leilani, dos personas que comienzan la película admitiendo que sus diferencias son insalvables pero mantienen el afecto mutuo, es mucho más novedosa para este tipo de comedias.

Lastimosamente, es hasta ahí que se pueden aplicar adjetivos como “novedosa” a la película, que desaprovecha a sus dos estrellas en un relato carente de personalidad propia o creatividad cómica.

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La dirección de Showalter se siente apagada e impersonal, con un humor que está a años luz de distancia de la comedia cuidadosamente armada y deliciosamente ridícula de Wet Hot American Summer y su excelente minserie precuela First Day of Camp.

En vez de apelar por un tipo de comedia más abiertamente caricaturesca y exagerada –y cuidadosamente coreografiada– como en Wet Hot, que quizá hubiera encajado mejor para hacer contraste con la sinceridad y “normalidad” de Jibran y Leilani, Showalter se apoya en el tipo de comedia de improvisación que popularizó Judd Apatow, dejando que sus actores improvisen chistes y conversaciones jocosas y seleccionando qué funciona y qué no.

Y si bien el enfoque a lo Apatow puede funcionar –se volvió popular por algo–, la verdad es que la mayoría de los imitadores del director de Virgen a los 40, y él mismo en ocasiones, suelen usar ese tipo de comedia de improvisación como una muleta en vez de una herramienta.

En el peor de los casos, eso resulta en escenas que se sienten innecesariamente alargadas, como una en la que Leilani y Jibran intentan obligar a alguien a que les de información en lo que sin duda se concibió como una parodia de las típicas escenas de interrogación en la que el protagonista agrede a un criminal hasta que confiesa, pero que se vuelve tediosa rápido porque los actores parecen no tener un guión preciso.

De vez en cuando, Showalter trata de hacer que las cosas sean un poco más coloridas y disparatadas, pero incluso secuencias como una prolongada referencia a Ojos bien cerrados se sienten desganadas, carentes de energía cómica. Simplemente vienen, duran unos diez minutos, y se van sin pena ni gloria.

Quizá Michael Showalter, cuando trabaja en solitario, funciona mejor con historias más dramáticas, y tal vez Netflix debería haber traído a David Wain a dirigir y co-escribir con Showalter para recapturar un poco de la magia de Wet Hot.

Lo cierto es que Dos tórtolos, si bien está lejos de ser lo peor del mundo y por momentos es disfrutable, al final acaba sintiéndose como una decepción.

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DOS TÓRTOLOS (The Lovebirds)

Dirigida por Michael Showalter

Escrita por Aaron Abrams y Brendan Gall

Producida por Tom Sassally, Jordana Mollick y Todd Schulman

Edición por Vince Filippone y Robert Nassau

Dirección de fotografía por Brian Burgoyne

Banda sonora compuesta por Michael Andrews

Elenco: Kumail Nanjiani, Issa Rae, Paul Sparks, Anna Camp, Kyle Bornheimer, Kelly Murthag, Moses Storm, Nicholas X. Parsons, Andrene Ward-Hammond

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