Que alguien nos dé más docuseries como Somebody feed Phil

“Comida para Phil” es el nombre que dieron a este show para su público en español. Trata de un hombre que viaja por el mundo para probar la comida de cada lugar -algo ya bastante visto-, entonces, ¿por qué deberías verlo?

Mercado flotante de Tailandia, uno de los lugares que visita Phil en su primer viaje.
Mercado flotante de Tailandia, uno de los lugares que visita Phil en su primer viaje.shutterstock.com

A happy hungry man (un hombre feliz y con hambre) es lo primero que dice la canción intro y es una definición bastante precisa de Phil Rosenthal, escritor y productor estadounidense, conocido anteriormente por ser el creador de la exitosa sitcom Everybody loves Raymond, quien en esta ocasión es el protagonista.

La serie se estrenó en enero de 2018 en Netflix y ya lleva 3 temporadas listas para disfrutar y está previsto el estreno de la cuarta para más adelante en 2020. Cada temporada consta de 5 a 6 capítulos cargados de lugares y sabores exóticos como los que se encuentran en Bangkok, la ciudad de Ho Chi Minh, Marruecos o cosmopolitas como Nueva York, Londres o Seúl.

Shakshuka, un plato que saborea en Tel Aviv.

Habiendo tantos shows con esta temática (muy conocida es “Me voy a comer el mundo”, de la española Verónica Zumalacárregui) algún plus tiene que ofrecer. Y lo hace: Phil es graciosísimo y muy expresivo -casi se puede percibir el sabor de la comida por sus gestos y entusiasmo-, conquista con su buen humor y constante bondad; no solo es curioso y muy amigable, sino que además cuenta con un equipo de profesionales que hace de toda la experiencia audiovisual un gran goce –la fotografía es espectacular, cada aspecto técnico está minuciosamente estudiado y se nota-.

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El presentador visita desde mercados de barrio hasta los más finos restaurantes de estrellas Michelin, recorre los “grandes éxitos” de cada lugar y también busca lo más raro y novedoso. Un momento muy tierno se da cuando, en cada capítulo hace una videollamada con sus ancianos padres, una joya.

Rosenthal se deleita entre lo dulce y lo salado y no le esquiva ni a carnes ni a platos veganos, por lo que ofrece un contenido interesante para todos los paladares. Los episodios son distendidos, coloridos, novedosos y curiosos, un festival de sonrisas y expresiones de asombro aseguradas.

Enamora a viajeros, soñadores y entusiastas de la buena comida -aquella no solo hecha con conocimiento sino también con amor-. Los chefs se llevan aplausos, abrazos, ovaciones, y es que Phil siempre encuentra "el mejor (inserte el nombre del plato que fuera)" que comió en su vida.

En Argentina prueba el famoso asado y queda encantado.
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De Sudamérica solo hay un capítulo -por el momento-, en el que visita Buenos Aires, donde conversa y recorre la ciudad con conocidas figuras de TV del ámbito culinario, como Soledad Nardelli (de “Nardelli al natural” del canal El Gourmet), la multimpremiada Narda Lepes y la experta en asados Felicitas Pizarro (de “Felicitas parrillera”, también de El Gourmet). En esta ocasión prueba el dulce de leche, matambre, choripán, empanadas, asado, entre otras muchas delicias porteñas, sin que falte el coqueteo con el tango.

" ¿Crees que el sitio en el que estás afecta el sabor de la comida?”, pregunta rodeado de un paisaje espectacular en algún punto de Lisboa. Más aún ahora que los viajes parecen una opción muy lejana, estos viajes mentales de casi una hora cada uno son una opción perfecta para pasar el rato y disfrutar.

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