“Top Gun: Maverick” vuela igual de alto que su predecesora

Ostentando todo el carisma y el corazón de la película original, pero sobrepasándola con el nivel de espectacularidad de sus escenas de combate aéreo y una historia más centrada y propulsiva, la secuela de “Top Gun” es una película de acción sin desperdicio.

Tom Cruise en "Top Gun: Maverick".
Tom Cruise en "Top Gun: Maverick", en cartelera en cines de Paraguay.Paramount Pictures

Hacia el principio de Top Gun: Maverick, en una escena que bien podría leerse como un comentario de Tom Cruise hacia el estado actual del cine “blockbuster” de alto presupuesto, nuestro protagonista Pete “Maverick” Mitchell (Cruise) es confrontado por un almirante que lo amonesta por haber desobedecido órdenes y le advierte que la era de “su gente”, los pilotos que combaten en el aire en persona, se está acabando con la llegada y creciente predominancia de los drones de combate.

En la piel de Maverick, Cruise, quien en los últimos años se ha convertido en el principal abanderado del cine de acción a gran escala con asombrosos despliegues logísticos costosos y peligrosos filmados de forma real en vez de simulados frente a pantallas verdes, responde al almirante que tal vez es cierto que su forma de volar/hacer cine se está extinguendo... “pero hoy no”.

Top Gun: Maverick encuentra a Pete Mitchell, quien en 30 años no ha ascendido del rango de capitán, enviado por la Marina de nuevo a la academia “Top Gun” con la misión de preparar a un grupo de pilotos de élite, entre ellos el hijo de su copiloto fallecido “Goose”, para realizar una misión prácticamente imposible y casi seguramente suicida.

Viejo piloto, nuevos trucos

Y es precisamente esa historia poco compleja pero altamente eficiente lo que da a Maverick una fuerza de impulso incluso superior a la del clásico original del gran Tony Scott, una película que se movía propulsada por el carisma del joven Cruise, la ocasionalmente cursi pero encantadora historia de amor y el duelo de personalidades entre los pilotos; pero que no tenía un conflicto muy definido fuera de los confines de la academia y acababa en una batalla aérea final visualmente espectacular pero algo falto de peso dramático.

Esta secuela, cuyo guion tiene las huellas del arma secreta de Cruise en los últimos años, el gran guionista Christopher McQuarrie, la misión final se cierne como una nube sobre toda la película, y para el momento en que Maverick y sus discípulos están listos para despegar la tensión y la anticipación están a niveles altísimos.

Y en una época en la que apelar a la nostalgia se ha vuelto un recurso usado y abusado por Hollywood – es básicamente toda la razón de ser de la última película de Spider-Man –, Maverick es bastante austero y mesurado con sus referencias y homenajes al clásico de 1986.

Balance entre nostalgia y modernización

Los breves momentos de copia directa – como la introducción que abre con una recreación directa de la icónica secuencia al atardecer en un portaaviones de la primera película, con Danger Zone de Kenny Loggins como fondo musical - están acompañados de homenajes más orgánicamente integrados como el constante conflicto entre Maverick y Rooster (Miles Teller), el hijo de Goose que resiente al viejo compañero de su padre; una nueva versión del emblemático partido de vóley sin camisetas que en esta ocasión tiene razón de ser más allá de ser una simple exhibición de abdominales; o una muy dulce y lacrimógena escena entre Maverick y su viejo rival Iceman (Val Kilmer).

La película logra un truco muy similar al de otro par de secuelas “de legado”, las dos Creed que dieron continuidad a la saga Rocky, en el sentido de que toma personajes e historias otrora caricaturescas y las trata con un sincero respeto, en el proceso desbloqueando nuevas capas de profundidad en esos personajes. Maverick en particular pasa de ser solo un supremamente confiado as del aire a alguien que carga con la culpa de sus errores pasados – manifestados literalmente en la forma de un hombre que es la viva imagen del compañero que murió a su lado –, y para quien la misión no solo es una oportunidad de demostrar que aún es relevante para el mundo, sino también una chance de redimir esos errores.

Fuera de las escenas aéreas, la película carece del ojo visual único del legendario Tony Scott, que se valía de una dirección de fotografía y cámaras ultra expresivas para darle al mundo de su película un aire de realidad aumentada que sirvió como precursos para el estilo de Michael Bay y sus numerosos imitadores.

Sin embargo, el director Joseph Kosinski – cuya aún joven carrera ha ido en un discreto, pero sostenido ascenso en calidad desde las mediocres Tron: El legado y Oblivion hasta la decente Sólo los valientes y ahora Top Gun, que es con diferencia su mejor película hasta ahora – brilla en las escenas de acción, que se benefician enormemente de la filosofía de Cruise de filmar todo de la forma más auténtica posible.

Deslumbrante despliegue visual

Si en las excelentes últimas películas de Misión Imposible ese fanatismo por la autenticidad se manifestaba en escenas en la que Cruise en persona se pegaba al costado de un avión en pleno despegue o se lanzaba en paracaídas desde miles de metros de altura, en Maverick se manifiesta en el hecho de que realmente subieron a sus actores a cazas de combate de verdad y filmaron en el aire con cámaras dentro de las cabinas y pegadas a los fuselajes de los aviones.

El efecto es asombroso, en especial en una pantalla de cine bien grande, imprimiendo a las escenas de combate de una gran sensación de velocidad, intensidad y peligro que simplemente hubiera sido imposible de simular con pantallas verdes.

Como puro espectáculo o como confort nostálgico de calidad, Top Gun: Maverick es una experiencia cinematográfica imperdible.

Calificación: 4/5

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TOP GUN: MAVERICK

Dirigida por Joseph Kosinski

Escrita por Ehren Kruger, Eric Warren Singer y Christopher McQuarrie

Producida por Tom Cruise, Jerry Bruckheimer, Christopher McQuarrie y David Ellison

Edición por Eddie Hamilton

Dirección de fotografía por Claudio Miranda

Banda sonora compuesta por Lorne Balfe. Harold Faltermeyer y Hans Zimmer

Elenco: Tom Cruise, Miles Teller, Jennifer Connelly, Jon Hamm, Glen Powell, Lewis Pullman, Monica Barbaro, Ed Harris, Val Kilmer, Charles Parnell, Jay Ellis, Danny Ramírez, Greg Tarzan Davis, Manny Jacinto, Bashir Salahuddin, Lyliana Wray

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