“Wakanda por siempre” es lo mejor de Marvel en años, a pesar de sus problemas

Como entretenimiento a gran escala, parte de un universo masivo de películas, y sentido homenaje a un actor que se fue demasiado pronto, la nueva entrega de “Pantera Negra” no siempre es tan elocuente o elegante como su predecesora, pero aún así logra su objetivo de entretener y conmover.

Pantera Negra Wakanda por siempre película
"Pantera Negra: Wakanda por siempre" está en cines de Paraguay.Marvel Studios

En su regreso al “universo cinematográfico de Marvel” luego de la merecidamente aclamada Pantera Negra, el director Ryan Coogler tenía la poco envidiable tarea de intentar volver a repetir el truco de magia de hacer una película con profundidad temática y personalidad clara dentro de la estructura de una superproducción que al mismo tiempo encaje dentro de la cada vez más compleja red de personajes y tramas interconectadas de las películas de Marvel, y al mismo tiempo lidiar con la pérdida del actor Chadwick Boseman. Dadas las circunstancias, y a pesar de que claramente la película siente el peso de su complicada producción, el resultado es admirable.

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Wakanda por siempre encara de frente la muerte de Boseman y la incorpora a la historia. El rey T’Challa ha muerto a causa de una enfermedad y su hermana Shuri (Letitia Wright) se culpa a sí misma por no haber podido salvarlo con sus vastos conocimientos científicos. Sin poder coronar a una nueva Pantera Negra por la destrucción de las hierbas que dan sus superpoderes al rey de Wakanda, la nación africana se vuelve a replegar del mundo, pero el descubrimiento de vibranio – el metal semi-mágico que está en la base del poderío de Wakanda – en el mar causa el surgimiento de una amenaza submarina, una civilización secreta dispuesta a destruir el mundo para protegerse.

Las circunstancias de la vida real detrás de la producción de Wakanda por siempre son centrales para el filme, una trágica pérdida que la película verbaliza quizá con más corazón que elegancia.

Aunque el obituario Chadwick Boseman se limita al inicio y al cierre de la película, el dolor de la pérdida pesa sobre todo el filme y se convierte en la motivación principal tanto para Shuri – quien hereda el rol de protagonista de T’Challa - como para el antagonista principal Namor (Tenoch Huerta), rey-dios del reino submarino de Talokan, cuyo origen con paralelismos al de Wakanda sirve a Coogler para subrayar los temas de anticolonialismo que ya estaban en el núcleo temático de la primera Pantera Negra.

Creada como consecuencia de una huida del genocidio colonizador español, Talokan es una potencia invisible bajo el mar, y el miedo a perder la seguridad de esa invisibilidad lleva a Namor a surgir y plantear a Wakanda un ultimátum: la vida de una persona inocente o una guerra potencialmente devastadora.

Coogler, uno de los jóvenes talentos más emocionantes de Hollywood, siembra ideas y conflictos muy interesantes a lo largo del filme, pero es innegable que la tarea de tener que hacer un filme que comente sobre temas complejos de colonialismo y relaciones internacionales al mismo tiempo que sirve como una reflexión claramente muy personal de duelo y sanación emocional, todo mientras tiene que asegurarse de encajar limpiamente en un universo cinematográfico cada vez más complicado e interconectado, hizo mella sobre el filme y agrietó sus cimientos.

Es muy claramente un filme que tuvo que ser reescrito varias veces incluso después de la muerte de Boseman – Coogler confirmó que el primer borrador del guion fue terminado antes de la muerte del actor –, y las complicaciones de la pandemia de covid-19 en la producción sin duda sumaron sus propias consecuencias. Como resultado, el filme se siente lleno de ideas que Coogler claramente quería desarrollar a más profundidad, pero no tuvo tiempo o espacio incluso dentro de una película que no se queda muy lejos de las tres horas de duración.

En particular esas falencias se sienten en torno al elenco secundario, una de las grandes fortalezas de la primera Pantera Negra, que aquí se siente desaprovechado. Nakia, que básicamente era el corazón de la primera película en su afán de sacar a Wakanda de su proteccionismo para ayudar a los oprimidos del resto del mundo – que era un espejo en positivo de las vengativas ansias de guerra de Killmonger –, pasa más al fondo, aunque aún con ese tiempo reducido Lupita Nyong’o se eleva como una de las mejores partes de la película.

Tanto Okoye (Danai Gurira) com M’Baku (Winston Duke) tiene breves momentos de protagonismo antes de que la película los mande al banquillo de suplentes, de una forma que hace sospechar que quizá tenían roles mucho más prominentes en las versiones anteriores del guion.

Y la adición del nuevo personaje de Riri Williams (Dominique Thorne), una joven estudiante que sin querer acaba causando el conflicto central del filme al crear un detector de vibranio, parece ser introducida como una discípula de Shuri de forma similar a la dinámica entre Tony Stark y Spider-Man, pero en un filme ya sobrecargado, Riri acaba convirtiéndose en poco más que un elemento para avanzar la historia. De nuevo los vestigios de una versión del filme con más espacio para desarrollar personajes se hacen evidentes.

La película está llena de esos momentos en que ideas con potencial se sienten dibujadas a medias: la relación del resto del mundo con Wakanda tras la muerte de T’Challa, los paralelismos entre Shuri y Namor, la historia de Talokan... aunque todo acaba siendo elevado por el buen trabajo de Letitia Wright como Shuri, quien - junto con la gran Angela Bassett como la reina Ramonda - se pone al hombro gran parte de la labor emocional del filme con entereza; y el carismático debut de Tenoch Huerta, quien despliega carisma, calidez y amenaza como Namor. Una vez más, Marvel brilla por su gran trabajo de casting, quizá el único aspecto de estos filmes que ha mantenido su nivel de infalibilidad desde Iron Man hasta ahora.

Visualmente hablando, Wakanda por siempre es fácilmente la película más esplendorosa de la “fase” actual del universo Marvel. Donde gran parte de las películas más recientes de Marvel Studios abusan de las pantallas verdes o crean grandes paisajes digitales llenos de detalle pero estériles en personalidad, Coogler logra cuadros tan expresivos y cuidadosamente presentados como los mejores cómics, y la acción se siente tangible y dinámica, en especial una emocionante persecución callejera en Boston hacia la mitad del filme que evoca la excelente secuencia similar en Corea del Sur de la película anterior.

También juega a su favor el hecho de que, más allá de la presencia de Julia Louis-Dreyfus para atar al filme con algunas de las series y películas de Marvel, Wakanda por siempre se sostiene sola como su propia historia, por lo general libre de referencias forzadas u anticipos innecesarios de próximas películas del universo Marvel.

En Wakanda por siempre, Ryan Coogler tomó una tarea complicadísima y rindió tan bien como probablemente podría haberlo hecho nadie. La nueva Pantera Negra es imperfecta pero entretenida y emocionante. Un triunfo menor al del primer filme, pero un triunfo, a fin de cuentas.

Calificación: 3/5

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PANTERA NEGRA: WAKANDA POR SIEMPRE

Título original: Black Panther: Wakanda Forever

Dirigida por Ryan Coogler

Escrita por Ryan Coogler y Joe Robert Cole (basada en personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby)

Producida por Kevin Feige y Nate Moore

Edición por Kelley Dixon, Jennifer Lame y Michael P. Shawver

Dirección de fotografía por Autumn Durald Arkapaw

Banda sonora compuesta por Ludwig Göransson

Elenco: Letitia Wright, Lupita Nyong’o, Tenoch Huerta, Angela Bassett, Danai Gurira, Winston Duke, Dominique Thorne, Martin Freeman, Florence Kasumba, Michaela Coel, Julia Louis-Dreyfus, Mabel Cadena, Alex Livinalli, Lake Bell

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