Poesía de calles asuncenas en álbum de Pablo Benegas

Esencialmente pop, entre baladas y una pizca de folclore, el cantante y compositor Pablo Benegas edita un álbum en que explora un lenguaje urbano, asunceno y cosmopolita.

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Pablo Benegas – Canciones rotas (2014). Independiente (Disponible en plataformas online). Si algo faltaba en el pop hecho en esta tierra era rescatar la esencia más pura de su cultura, y –más allá de la obviedad que las reglas de la industria dicta– lograr envolverlo de un halo internacional. Es lo que el cantautor paraguayo Pablo Benegas logra, en un álbum de once canciones orgánicas que revelan a un cancionista que merece atención.

Entre guiños a Roa Bastos y Chilavert en ritmo de polca (Soy de mi tierra); recorridos por la calle Palma entre sorbos de tereré (Lunes) o una visita al emblemático Lido Bar (Canciones rotas); así como un contestador con acento porteño y una mención a la chacarera (Carolina) –ecos del autoexilio del artista en Buenos Aires–, Benegas diseña un repertorio pop hecho a su medida. Con arreglos dignos de un Luis Miguel pero el alma de un Maneco Galeano, el cantante aporta frescura a un género que fácilmente puede caer en lo cursi...

Pero Benegas, aunque nos hable de amor, logra romper la frontera para presentar su universo lírico particular. Al parecer, con el lema de que menos es más. Desde su apertura –bien pop–, con Una canción, en la que el artista define a la canción, simplemente, como "un día diferente". "Una canción es abrazo permanente", asegura, entre arreglos de guitarra.

La audacia de sus letras se presenta con la aparente ingenuidad de No sabes amar, primer corte del disco. "No sos para mí, no sabes amar", arenga el compositor.

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La poesía urbana salta a la luz mientras suena Canciones rotas, tema que da nombre al disco. "Dame tus celos, tu enemistad / dame un sorbito de malestar / y sin razones mandame a la mierda", pide el cantante a su chica.

Bumeran gris sirve para una serie de confesiones ("Me han acalambrado el pecho infinitas mujeres"), que seguirán con las declaraciones de Básica ("Yo soy un tipo súper complicado / Yo soy cara de perro"). El tema revelará también su influencia porteña, cuando tire un: "Vamos al cine a comer 'pochoclos'" (?).

El erotismo llegará con Don de atar, cuando el artista pida permiso para desnudar. "¿Qué será que se esconde en secreto, en el centro de tu escote, / que me obliga a reaccionar?", dirá.

Como en el track anterior, en Lunes se despliegan arreglos de viento a lo Luis Miguel, mientras Benegas le canta a la calle Palma y al tereré, superando la resaca del fin de semana. El cantautor aprovechará para hacerse cargo de su oficio: "Hay que ir a trabajar para enamorar con mi oficio a la gente".

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Con versos dedicados –al parecer– a una chica argentina, Benegas rima y se lamenta en Carolina con la llamada que nunca fue atendida.

La autorreferencia volverá con El mismo de siempre, tema que sirve para hacer una declaración de principios, y asegurar que "siempre soy el mismo de ayer".

En clave de homenaje y despedida, Nene evoca en sus versos las nostalgias de un ser querido; para dar lugar a un cierre que será broche de oro: Soy de mi tierra. El tema –casi un himno contemporáneo a la identidad paraguaya– rescata el romanticismo hacia la cultura local: con política incluida, no falta la música, el deporte ni la poesía. "Soy sangre paraguaya, y de raíz", sentencia el cantor.

Con versos sencillos, urbanos, asuncenos y güiños porteños, Pablo Benegas defiende un álbum en el que vislumbramos a un cantautor pop de una generación dispuesta a aportar algo más que canciones rotas.

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