Una película para reflexionar sobre el acoso a los menores

Este artículo tiene 20 años de antigüedad

El actor Kevin Bacon construye un hombre torturado, que acaba de salir de prisión, donde estuvo preso 12 años por pederastia. Vive retraído, temeroso de volver a perseguir niñas de 10 a 12 años. Ha conseguido trabajo en una maderera pero el único apartamento que ha podido alquilar está ubicado frente a un colegio, donde ve pasar a jovencitas todo el día. La película analiza la pederastia desde el punto de vista de un acosador, Walter, uno de los mejores papeles realizados por Kevin Bacon. No los defiende, ni los condena sino que busca entender qué hace que este hombre sienta deseos sexuales por una niña.