La revisión incluyó notificaciones a comercios, lavaderos e industrias situados a lo largo del cauce, desde los barrios San José y San Isidro hasta el km 5,5 de La Blanca, con el objetivo de recopilar información y verificar el cumplimiento de la normativa ambiental vigente.
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Durante el recorrido, los técnicos municipales constataron alteraciones en las condiciones naturales del arroyo, observándose espuma, turbidez y olores fuertes, además de residuos aún no identificados que contaminaban el agua. Estas condiciones provocaron la mortandad de peces en varios sectores del afluente.

Según los intervinientes, residuos aparentemente se desplazan desde las zonas altas del arroyo, especialmente desde el barrio San Isidro, hasta sectores más bajos, como La Blanca y San Rafael, arrastrados por la corriente.
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Las investigaciones continúan en curso con el fin de determinar el origen de la gran cantidad de espuma en el cauce hídrico y establecer posibles sanciones, en cumplimiento con la legislación ambiental vigente, garantizó el Mades.
Denuncia de vecinos
Las imágenes que muestran la abundante espuma en el arroyo fueron difundidas por los propios vecinos, quienes denunciaron que hoteles y lavaderos estarían vertiendo agua con detergentes y otros productos químicos al cauce.

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El arroyo es considerado uno de los más contaminados del este del país, ya que a lo largo de su cauce se encuentran varios asentamientos donde los vecinos arrojan directamente sus residuos al agua. En diversas oportunidades, durante mingas ambientales, la Municipalidad de Ciudad del Este retiró ya toneladas de basura del afluente.