"Constituyen una lesión corporal", opina desde Múnich Christoph Liebich, experto de la Asociación Profesional de Dermatólogos Alemanes. Desde el punto de vista médico, es evidente que los tatuajes deben desaconsejarse, añade.
Liebich argumenta que hay varios motivos para ello. En primer lugar, las tintas utilizadas. "No se ha comprobado su inocuidad", explica, "y sólo porque algo no esté prohibido no es implícitamente bueno".
Después de todo, la tinta se introduce bajo la piel y por tanto puede acumularse en órganos como los ganglios linfáticos. Además, existe el riesgo de que se produzcan reacciones alérgicas, incluso un shock alérgico.
Dos problemas más: los tatuajes causan cicatrices que podrían generar un riesgo de infección. En segundo lugar, los tatuajes -en especial los de gran tamaño- pueden ocultar lunares y en caso de producirse cambios en la piel que deberían ser detectados rápidamente, dejan de ser visibles.
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