Cultura del cuidado

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Las relaciones de poder son aquellas que hacen posible que se hagan las cosas. Desde mi profesión –y también desde mi propia experiencia de vida- juzgo que los juegos humanos de poder son eso…sencillamente humanos. Y como tales inherentes a nuestra condición biológica y social.

También creo que resulta revelador poder hacer estas distinciones cuando miramos nuestras relaciones:

PODER SOBRE: se manifiesta cuando un ser humano trata de convencer a otro o de obligarle a hacer aquello que no haría desde su voluntad. La relación puede ser simétrica o asimétrica pero siempre genera resistencia.

PODER PARA: surge de la necesidad de cooperación entre individuos para llevar a cabo alguna actividad.

Todo –o casi todo- lo que hacemos en la vida lo generamos a partir de una relación con al menos otra persona. Aunque el paradigma dominante ensalce el individualismo y nos impulse a una loca carrera egocéntrica, desde que nacemos hasta que morimos estamos vinculados y por ende entretejiendo redes de comunicación.

Y es en las conversaciones donde surge el cuidado o no de la persona que somos y de la persona con la que nos relacionamos. Ya sea que nuestro vínculo sea familiar, laboral o social en alguna de sus formas, la cultura del cuidado está vinculada con establecer espacios donde podamos crear algo nutritivo con los demás.

Dialogar con respeto y en igualdad de condiciones es una forma de cuidado. Y en este diálogo el lenguaje que usamos puede ser inclusivo, empático o bien discriminatorio. Parece una sutileza más no lo es cuando consideramos que el lenguaje tiene también un poder creador.

Una conversación puede crearse desde el poder para convencerte o hacerte cambiar de opinión o bien para comprender tu punto de vista y llegar a espacios de acuerdo y comprensión.

La forma en que creamos espacios con los demás es determinante en relación a los resultados que deseamos obtener. En esto es clave poder mirar a la conversación como una co-creación, como un acuerdo previo sobre cómo queremos dialogar.

¿Estoy diciendo lo que digo y de la manera en que lo digo para dominar o para dialogar sobre la base de la validez común?

Esta es una pregunta que nos conecta con una enorme responsabilidad. La de respetar y respetarnos. La de validar lo diferente del otro como un mundo que tiene derecho a existir (me quede o me vaya de tu lado) Esta pregunta nos conecta con la conciencia de cuidarnos y cuidarme.

*Coach www.javierbarbero.com.py