El ministro de Finanzas, Antón Siluánov, propuso por carta a Putin enmendar la regulación sobre el mercado del juego, según comunicaron varias fuentes al medio oficialista ruso.
De este modo, se levantarían las prohibiciones al funcionamiento de casinos en línea, aunque sujeto a ciertas condiciones, como es la designación de un operador propuesto por el gobierno ruso y un mecanismo para que los casinos en línea puedan aceptar apuestas a través de un centro unificado, similar a las de las casas de apuestas.
Finanzas propone que la edad mínima para los clientes sea de 21 años y espera que los ingresos para las arcas del Estado, vaciadas por la guerra de Ucrania, supongan de 100.000 millones de rublos (1.309 millones de dólares) anuales.
Ante también un fuerte deterioro de las condiciones económicas las autoridades rusas están buscando todos los canales posibles para ingresar dinero en las cuentas estatales, cuyos presupuestos para este año nuevamente priorizarán la guerra a costa del aumento de impuestos del contribuyente, entre otras medidas.
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Según el director ejecutivo de la casa de apuestas BetBoom, Yuri Ermantraut, las apuestas físicas no ven un riesgo de pérdida de clientes, sino un potencial para el desarrollo de la industria.
"Esto es un paso hacia un modelo global consolidado, donde las diferentes tendencias de juego fortalecen la industria", señaló el empresario consultado por Kommersant.
Actualmente, los casinos en línea están prohibidos en Rusia, pero se estima que las casas de apuestas ilegales ingresan unos 2.000 millones de dólares mensuales.
Rusia tiene estrictas leyes sobre los juegos de azar y solo establece cuatro zonas en las que está permitido el juego, donde los casinos pueden contar con licencia, que se encuentran en el enclave de Kaliningrado, en la región de Altái, Primorie y Krasnodar.
Las medidas fueron impuestas en 2009 y promovidas por Putin, quien personalmente veía con animadversión la actividad, por lo que llegó a comparar la ludopatía con el alcoholismo.
