El enorme predio, que inspiró y sigue inspirando numerosas leyendas urbanas, recibió ese día a más de 10.000 personas que fueron a explorar una mansión ambientada de forma acorde al Halloween, con terroríficas habitaciones decoradas con manchas de “sangre” y una iluminación propia de filmes de terror, con actores encarnando a fantasmas y demás criaturas de pesadilla rondando la casa.
Un espectáculo de 'mapping' teñía la fachada del edificio de texturas y colores sombríos, mientras miles de personas acudían para presenciar los shows musicales y recorrer la casa, muchas de ellas disfrazadas también de personajes de horror.
Según comentó a ABC Color un representante de Miller, fue justamente la historia y las leyendas que rodean a la mansión lo que los llevó a elegirla como sitio de la fiesta anual, que en ediciones anteriores se había celebrado en Coyote y el año pasado en el Complejo Textilia, en Asunción.
Para lograr la trabajada ambientación que presentó la mansión, se reclutó al experto argentino Javier Iturrioz, quien ya trabajó para marcas internacionales como Givenchy, Dior, Chandon y Disney, entre muchas otras. La música corrió a cargo de DJ locales y extranjeros.
La organización destacó el nivel de “compromiso” que el público evidenció en esta ocasión con los disfraces, ya que en esta edición de la fiesta no solo hubo más gente disfrazada, sino que la calidad de la gran mayoría de los mismos era muy alta.
